La interrogante sobre la presunta crisis de juego de los Yanquis de Nueva York cuando llegase la competición de octubre después del bajón que tuvieron en la recta final de la temporada regular quedó despejada con la barrida que propinaron a los Mellizos de Minnesota en la serie de división.
También recuperaron el poder de su bate los Rays de Tampa Bay que en la jornada sabatina consiguieron la victoria ante los Vigilantes de Texas que les mantuvo con vida en la segunda serie de división de la Liga Americana.
Los Yanquis tuvieron esta vez en el montículo al abridor Phil Hughes, que en su debut en la fase final, lanzó pelota ganadora y completó la barrida de la serie al mejor de cinco después de ganar por 6-1 a los Mellizos.
Los campeones de la Serie Mundial volverán a defender el banderín del "joven circuito" contra el ganador de la serie de división que disputan los Vigilantes y los Rays, con ventaja para los primeros por 2-1.
Finalmente, los Yanquis ganaron una serie de primera ronda como comodín de la Americana, después de haber quedado eliminados en las de 1995, 1997 y 2007, las otras tres veces que habían llegado a la competición de octubre sin ser campeones de división.
Además, los Bombarderos del Bronx siguen también en la carrera por convertirse en el primer equipo que revalida el campeonato de la Serie Mundial desde que ellos mismos lo lograron en 1998-00.
Los Yanquis, que tuvieron el honor de ver en el montículo al legendario Yogi Berra para que hiciese el lanzamiento de honor, fueron de principio a fin superiores a unos Mellizos que volvieron a sufrir de la "maldición" de los campeones de la Serie Mundial.
La artillería pesada de los Yanquis superó a los Mellizos con una combinación de 17-7 en los tres partidos de la serie, incluidos los dos primeros que ganaron de visitantes en el Target Field de Minneapolis.
Mientras que los Mellizos, campeones de la División Central de la Americana, que jugaron sin bates latinoamericanos, perdieron su décimo segundo juego de fase final consecutivo frente a los Yanquis (2003, 2004, 2009 y 2010).
Los Mellizos se quedan a sólo una derrota más de igualar la marca impuesta por los Medias Rojas de Boston, de 1986 a 1995, la peor en la historia de las Grandes Ligas.
Hughes (1-0) lanzó siete episodios, permitió cuatro imparables, dio una base por bolas y retiró a seis por la vía del ponche para dirigir el tercer triunfo consecutivo de los Yanquis en serie final.
Si Hughes lanzó pelota ganadora, en los bates jugaron a su mismo nivel, el bateador designado Marcus Thames (1) y el guardabosques Nick Swisher (1), que pegaron sendos cuadrangulares.
En la batería latinoamericana lo apoyaron el segunda base dominicano Robinson Canó, que se fue de 4-2 con dos anotadas, y el receptor puertorriqueño Jorge Posada, de 4-1 con remolcada, que le dejo con la número 41 en la fase final para superar al legendario Mickey Mantle en el noveno puesto en la lista de todos los tiempos.
Aunque no había presión para asegurar el salvamento, el cerrador panameño Mariano Rivera hizo igualmente bien su trabajo al sacar los tres últimos "outs" del partido sin ningún contratiempo.
La derrota la cargó el abridor Brian Duensing (0-1) en tres episodios y un tercio, permitió siete imparables, un jonrón, cinco carreras, dio una base por bolas y ponchó a un bateador rival.
Esta vez si, los bateadores de los Rays despertaron justo a tiempo, y su equipo se mantuvo otra jornada más en la competición de la fase final al ganar por 6-3 a los Vigilantes, que tienen ventaja de 2-1 en la serie al mejor de cinco.
Los Rays, el mejor equipo en la temporada regular, tendrán el domingo una segunda oportunidad para tratar de conseguir la segunda victoria que les permita empatar la serie y regresar a su campo donde se disputaría el quinto y definitivo juego.
Limitados a sólo una carrera al perder los dos primeros juegos en casa, los Rays explotaron en los últimos episodios para evitar la barrida y eliminación.
Mientras la asistencia récord de 51.746 aficionados todavía disfrutaba el jonrón de Ian Kinsler que en la séptima entrada puso adelante 2-1 a los Vigilantes y parecía darle a Texas su primera serie de la fase final en 50 años.
Pero faltaba la explosión del bateo de los Rays que vinieron de atrás para completar la remontada salvadora y dejar en suspense el futuro de los Vigilantes, que es todavía la única franquicia de las Grandes Ligas contemporáneas que nunca ha ganado una serie de la fase final.
Por su parte, los Rays intentan lograr lo que sólo se ha hecho una vez en la historia.
De los 16 equipos antes de este año que perdieron los primeros dos juegos de una serie de división en su campo, sólo los Yanquis del 2001 ganaron los tres siguientes a los Atléticos de Oakland.
Los Vigilantes, campeones de la División Oeste de la Americana en su trigésimo novena temporada en Texas luego de 11 como los Senadores de Washington, nunca han ganado un partido de la fase final en casa (0-5).
El equipo tejano ganó en el Yankee Stadium en su primer partido de la fase final de la historia, en 1996, y luego perdieron juegos consecutivos en esa serie.
Los Yanquis tampoco tuvieron consideración en las competiciones de octubre de 1998 y 1999 cuando barrieron a los Vigilantes.
Víctor Montiel