El toletero Barry Bonds llegó hoy impecablemente vestido, en medio de una gran expectación, al edificio federal de San Francisco, para declarar de nuevo su inocencia de los cargos de perjurio y obstrucción a la justicia que pesan en su contra.
Los fiscales federales han presentado 10 cargos contra Bonds por haber presuntamente mentido bajo el juramento de que nunca usó, de manera consciente, esteroides sintéticos y otras substancias prohibidas para la mejora de su rendimiento en las Grandes Ligas del béisbol profesional.
La visita del jueves fue la tercera ante el gran jurado cuando apenas faltan 25 días para que el próximo 2 de marzo dé comienzo el juicio en su contra.
Bonds, que llegó al edificio federal en un automóvil último modelo, se bajó vestido impecable con un traje claro, camisa blanca y corbata de figuras marrones, acompañado por tres guardaespaldas, para dar los buenos días a los periodistas que cubrían la información.
Sin embargo, a su salida de la sede donde se encontraba el gran jurado, no hizo comentarios y volvió a subirse al automóvil que le esperaba a la puerta.
Mientras, en el interior continuaron los abogados de la fiscalía y la defensa en la preparación del juicio ante la jueza Susan Illston, encargada del caso.
Tras declarar, Bonds se sentó en silencio y dejó que su equipo de seis abogados intentara buscar los puntos débiles en las evidencias acusatorias presentadas por la fiscalía, incluyendo análisis de orina, calendarios de uso de la droga y notas manuscritas por el preparador físico de Bonds, Greg Anderson.
Illston no dictaminó inmediatamente sobre la admisión de la evidencia, pero pareció inclinarse hacia la exclusión de muchas de las pruebas ya que Anderson ha dicho que no atestiguará ni cooperará con el gobierno en el caso.
"Si no hay un testimonio para demostrar esa evidencia, no pienso que pueda trabajar", comentó la jueza Illston.
Sin embargo, sí parece que admita las grabaciones que la fiscalía ha presentado y en las que se encuentra la conversación que mantuvieron Anderson y Steve Hoskins, un ex asistente de Bonds, hechas en el vestuario de los Gigantes de San Francisco para poder demostrar a Bobby Bonds, el padre del "rey" de los jonrones, que su hijo usaba esteroides.
En la misma, sale también el saludo que le dan al ex receptor de los Gigantes, el boricua Benito Santiago, que pasaba por allí cuando ambos estaban hablando en voz baja.
El ex astro de los Gigantes de San Francisco fue acusado de mentir en una investigación donde rechazó haber consumido sustancias para mejorar el rendimiento sin conocimiento previo.
Los fiscales sostienen que Bonds empleó esteroides, incluyendo drogas que en algún momento no se podían detectar en controles, como las que sintéticamente desarrollaron en los ex laboratorios BALCO, de San Francisco.
Según los documentos, Bonds dio positivo entre 2001 y 2003 por los esteroides metenelona y nandrolona. Los fiscales quieren recurrir a esos resultados para demostrar que en diciembre de 2003 el pelotero le mintió al jurado investigador.
Pero la jueza Illston ya dio a entender en la reunión que mantuvo hoy con los fiscales y la defensa que sin el testimonio directo de Anderson sobre las muestras de orina de Bonds, éstas podrían ser retiradas de la evidencia.
El abogado de Anderson, Mark Geragos, ya ha repetido varias veces que aunque el gobierno le ha solicitado a su cliente que dé testimonio en el juicio, éste no lo hará, aunque le toque volver de nuevo a la cárcel.
De ahí la importancia para los fiscales el tener en su poder las conversación grabada de Anderson con Hoskins porque pueden presentar su voz.
Sin embargo, la defensa argumenta que se les viola su derecho de poder cuestionar directamente a Anderson sobre el contenido de la grabación.
Los volúmenes de evidencia, que ayer, miércoles, fueron dados a conocer el público pueden ser suficientes para que se acentúe aun más las sospechas sobre la posibilidad que Bonds utilizase substancias prohibidas para su mejor rendimiento en el campo, pero también muestran una gran vulnerabilidad para la fiscalía.
Otra de las consecuencias que se sacan de las más de 300 páginas de documentos relacionados con la evidencia que la fiscalía ha presentado contra Bonds, es que la figura de Anderson es "clave" y fundamental para la suerte legal que pueda correr el "rey" de los jonrones.
De hecho, la dos veces que Anderson ha estado ya en la cárcel fueron por negarse a declarar en contra de su ex cliente al que controlaba todo lo relacionado con la preparación física y su mejor rendimiento en el campo.
Todo parece indicar que Anderson está dispuesto a ir una vez más a la cárcel para no decir nada relacionado con la manera como llevaba su trabajo con Bonds, quien tendrá también que vivir todo el proceso legal de un juicio que se espera pueda alargarse durante más de un mes.