El ministro boliviano de Economía y Hacienda, Luis Arce, reconoció que su país sufre una cierta desaceleración económica, si bien la atribuyó a factores coyunturales, como la climatología y a problemas del sector minero.
En una entrevista con Efe, coincidiendo con su participación en la Asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM), Arce indicó que este año el crecimiento será de entre el 4 y el 4,5 por ciento, aunque podría ser mayor de no haber sido por estos factores externos.
Las perspectivas de Bolivia contrastan con las de otros países de la zona, como Perú y Colombia, que este año crecerán en torno al 8,3 y al 4,7 por ciento, respectivamente.
El ministro explicó que la economía boliviana se ha visto atenazada por "los efectos climáticos" que han provocado sequías e inundaciones en el norte del país, y heladas en el oeste. "Nosotros no hablamos de cambio climático, sino de crisis climática", explica.
Otro factor que ha atenazado la producción ha sido la huelga minera que se registró durante 19 días en Potosí, y que tuvo un impacto en este importante sector para la economía nacional.
El ministro también explicó que el traspaso de poder en las alcaldías y gobernaciones tras las elecciones de abril está demorando las inversiones públicas, lo que también tendrá un impacto en la producción del país.
"De no haber sido por estos factores, estaríamos viendo cifras por encima del 5 por ciento", apuntó.
El alto funcionario, por otra parte, quiso transmitir confianza a los inversores internacionales que tienen su vista puesta en Latinoamérica, al asegurar que Bolivia, pese a la política de nacionalizaciones de Evo Morales, es un lugar seguro para invertir.
"Nuestra posición es clara, no puede haber incertidumbre mundial. Nuestra intención es recuperar (nacionalizar) lo que era del Estado boliviano, pero nunca van a verse afectadas las inversiones que fueron hechas por el capital privado", indicó.
"Nosotros sólo hacemos lo que estaba en el programa del Gobierno, la recuperación de las empresas estatales, la reversión de las privatizaciones que hizo el neoliberalismo. Es un mandato que recibimos en el año 2005. Pero no vamos a buscar privatizar las empresas que eran originariamente privadas", explicó.
Según dijo, cuando el Gobierno de Evo Morales llegó al poder el país tenía una tasa negativa de inversión extranjera cercana a los 250 millones de dólares, y poco después, ya en el año 2006, se revirtió esta tendencia y se entró en cifras positivas.
Luis Arce, por último, se refirió al debate que hay abierto en el seno del FMI y del BM para lograr un reparto de poder más equilibrado.
El ministro se quejó de que las líneas de crédito solo llegan a los países ricos y a las naciones emergentes, pero "no a los países pequeñitos como nosotros".
"El FMI es una institución en crisis. El hecho de que hoy se esté discutiendo aquí sobre el gobierno de la institución, el sistema de cuotas y la nueva distribución de los recursos, revela los problemas que atraviesa", apuntó.
"Lo hemos dicho muchas veces. Si el FMI quiere preservarse como una institución creíble para los pequeños, tiene que reformarse. Si no parecerá que solo está velando por los grandes capitales y no por los intereses de los más pequeños", insistió.