El Gobierno boliviano informó hoy que pedirá volver a la Convención de la ONU sobre estupefacientes de 1961 el 1 de diciembre próximo, un mes antes de lo anunciado inicialmente, y ratificó que lo hará con reservas sobre la prohibición del masticado de la hoja de coca o "acullicu".
El vicecanciller boliviano, Juan Carlos Alurralde, explicó en una rueda de prensa que el retiro se hará efectivo en enero de 2012 y la readmisión obviando la prohibición del mascado de la coca se efectuará en diciembre próximo para que Bolivia no quede fuera del pacto "ni un solo día".
Según el funcionario, la nueva adhesión al convenio "será aceptada de manera automática" por la ONU y lo que será sometido a consulta es la reserva del país a la penalización del "acullicu", que practica una minoría de los bolivianos.
La Cancillería boliviana comunicó oficialmente la semana pasada al organismo en Nueva York el retiro de la Convención de 1961 sobre estupefacientes, en el marco de una estrategia para despenalizar el uso tradicional de la coca, vetado en el documento.
Alurralde dijo hoy que se requiere que dos tercios de los países miembros de la convención acepten la reserva planteada para que entre en vigencia, pero solo en territorio boliviano, es decir, que el "acullicu" seguirá vetado en el resto del mundo.
El presidente Evo Morales, líder de los principales sindicatos de productores de hoja de coca, base para la producción de cocaína, promovió la denuncia porque la convención penaliza el "acullicu".
La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU (Jife) criticó la acción boliviana y llamó a la comunidad internacional a no aceptar "ninguna propuesta en la que los Gobiernos utilicen el mecanismo de denuncia y vuelvan a adherirse con reservas" porque ello les liberaría de ciertas obligaciones.
El ministro de Gobierno (Interior), Sacha Llorenti, tildó de hipócritas estas críticas y rechazó que "se ponga en duda" el compromiso boliviano de luchar contra el narcotráfico.
La hoja de coca es reconocida como "patrimonio cultural" y "factor de cohesión social en la Constitución boliviana, que además señala que "en su estado natural, no es estupefaciente".
Según organismos internacionales, en Bolivia han aumentado en los últimos años los cultivos de coca y la producción de cocaína.