El Gobierno de Bolivia reconoció hoy que la epidemia del dengue está "fuera de control" y ratificó que hasta ahora ha causado cuatro muertes en su variante hemorrágica, al contradecir informes de prensa que hablan de una quinta víctima.
El ministerio de Salud informó que los infectados de dengue clásico han subido a 6.699 durante este mes, mientras los del tipo hemorrágico se mantienen en once, de los cuales cuatro fallecieron.
Pese a que la prensa habla de cinco muertes, hasta el momento solo se han confirmado dos en Santa Cruz (este), una en La Paz y una en Cochabamba (centro), donde murió una chica de 17 años, dijo a Efe el jefe de Epidemiología del ministerio de Salud, Juan Carlos Arraya.
Por su parte, el ministro de Salud, Ramiro Tapia, declaró en la ciudad de Santa Cruz, la más afectada por la epidemia, que "la situación está fuera de control, pero el Gobierno nunca dejó de prestar atención".
En esa región, el número de casos se ha situado en 6.106.
El próximo fin de semana organismos del Gobierno dirigirán junto con el Ejército una movilización de varios sectores sociales para hacer una campaña de limpieza en Santa Cruz, mientras que en el campo se realizarán fumigaciones en los focos de la enfermedad.
El ministro llamó a la población cruceña a una "movilización masiva" este sábado y sugirió "evitar la circulación de tránsito y que toda la población colabore para hacer una limpieza general para evitar una mayor propagación de esta epidemia y que aumenten los casos de dengue hemorrágico".
La variante hemorrágica de la enfermedad se presenta cuando una persona es infectada dos veces por el mosquito "aedes aegypti".
Los síntomas del dengue son fiebres altas, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y erupciones en la piel, y en su modalidad hemorrágica incluye sangrado y puede ser mortal.
El experto en epidemiología del Servicio departamental de Salud de Cochabamba, Teddy Peñafiel, explicó a Efe que las intensas lluvias que se dan en esta época del año han favorecido la presencia de criaderos del mosquito transmisor del dengue, principalmente en poblados con bajos recursos y en los alrededores de los mercados.
"El control de los criaderos es el problema, por eso hay que cambiar los hábitos de la población para no hacer que sus viviendas o barrios (se conviertan en) múltiples criaderos", explicó Peñafiel, al recordar que no se deben dejar recipientes con agua estancada.
"Lamentablemente la población no colabora, pese a que se hacen fumigaciones, se acumulan basuras en algunos barrios y viviendas y hay que tener una limpieza permanente", apuntó.