El Gobierno brasileño defendió hoy su decisión de construir la que será la tercera mayor hidroeléctrica del mundo, garantizó su pleno respeto por el medio ambiente y, ante los críticas de ecologistas, reafirmó que "no hay marcha atrás".
La construcción de la represa hidroeléctrica de Belo Monte, que será erguida en el río Xingú, una de las principales vías fluviales del estado amazónico de Pará, fue autorizada el pasado lunes por el Ministerio del Medio Ambiente con algunos condicionantes, como una inversión de 800 millones de dólares en contrapartidas ambientales.
Pese a eso, los movimientos ecologistas y los indígenas que habitan en la región han denunciado que el proyecto "destruirá la zona" y el "ecosistema", pues para su desarrollo será inundada un área de 506 kilómetros cuadrados, lo que afectará directa e indirectamente a 66 municipios y 11 tierras indígenas.
La ministra brasileña de la Presidencia, Dilma Rousseff, insistió hoy en una rueda de prensa en que el Gobierno tomó las debidas precauciones durante todo el proceso de cara a la convocatoria de la licitación, que se prevé que será realizada en marzo próximo.
La represa, que se espera concluir para 2014, costará cerca de 20.000 millones de dólares y su capacidad de generación será de 11.233 megavatios, lo que la convertirá en la tercera en tamaño del mundo, por detrás de Itaipú (que Brasil comparte con Paraguay) y Tres Gargantas (China).
Según Rousseff, quien consideró "baratitas" las inversiones que se prevén en contrapartidas ambientales, el Gobierno demostrará que "es posible generar electricidad con pleno respeto del ambiente".
En la misma rueda de prensa, el ministro brasileño de Minas y Energía, Edison Lobao, recordó que el proyecto ha sido estudiado "durante 20 años" y admitió que la generación de electricidad "exige grandes esfuerzos y, a veces, grandes sacrificios".
El ministro aseguró que la represa de Belo Monte "es la garantía de seguridad energética que el país necesita" para asegurar "su futuro, su economía y la generación de empleos", por lo que afirmó que "no habrá marcha atrás" en el proyecto.