El Gobierno brasileño "deploró" hoy la sentencia contra la líder democrática birmana Aung San Suu Kyi, condenada a un año y medio más de prisión domiciliaria, y pidió su libertad inmediata.
En un comunicado divulgado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Brasil expresó que "deplora la sentencia" que condenó a la líder política y señaló que el Gobierno "se suma a los pedidos para que Aung San Suu Kyi sea liberada inmediatamente".
La libertad de la líder permitiría, según el Gobierno brasileño, "que las elecciones en Birmania puedan realizarse en un clima favorable y gocen de credibilidad".
La líder del movimiento demócrata birmano fue declarada culpable y condenada a tres años de trabajos forzados por el tribunal especial que la juzgó por quebrantar el arresto domiciliario.
Tras ser declarada culpable, la Junta Militar, que preside el general Than Shwe, conmutó la pena impuesta a la Nobel de la Paz y ordenó que fuera confinada en su residencia de Rangún durante un año y medio, indicaron fuentes judiciales.
En su mensaje el general Than Shwe indicó que había decidido rebajar la pena a Suu Kyi con la finalidad de mantener la "paz y la estabilidad" y dado que ella era hija del general Aung San, considerado el héroe de la independencia del Reino Unido, que fue asesinado en 1947.
Un aparente fallo en las medidas de seguridad permitió el pasado mayo que el estadounidense John William Yettaw cruzara a nado el lago que da a la parte trasera de la vivienda y se colara en el interior de la casa en la que la Nobel de la Paz cumplía desde hacía casi seis años la orden de arresto domiciliario impuesta por la Junta Militar por activismo político.
Suu Kyi fue acusada de quebrantar los términos del arresto domiciliario al cobijar dos noches en su casa a Yettaw, juzgado por infringir las normas de seguridad ciudadana.
En el mismo juicio, el estadounidense fue condenado a siete años de prisión, incluidos cuatro de trabajos forzados, mientras que las dos mujeres, madre e hija, que asisten a Suu Kyi, permanecerán también al menos 18 meses confinadas en la casa que la líder opositora heredó de su progenitora.
El juicio estuvo dominado por ese hermetismo propio del régimen militar y las cortapisas que los jueces pusieron a los abogados que defendieron a la líder opositora.