El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, explicó hoy que su país se negó a firmar el Tratado internacional para eliminar las bombas de racimo, pues busca trabas mayores para esos y otros armamentos de destrucción masiva.
"La forma como el tratado fue redactado y presentado no incorpora bombas que fabrican los principales promotores" de la convención, dijo Amorim, quien citó explícitamente a Alemania, Francia y el Reino Unido.
En una comparecencia ante el Congreso, el ministro indicó que esos y otros países "tienen dispositivos más avanzados" que las propias bombas de racimo y que otras naciones no poseen, por lo que Brasil considera que el tratado debería ser más amplio.
Amorim también se mostró en desacuerdo con el hecho de que la convención haya sido negociada fuera del marco de las Naciones Unidas, aunque dejó abierta la posibilidad de que Brasil suscriba el convenio firmado hoy en Oslo por un centenar de países.
Según el jefe de la diplomacia, Brasil puede revisar su posición y firmar el tratado en el futuro, sobre todo por causas humanitarias y por la "naturaleza inhumana" de las bombas de racimo.
El tratado, que prohíbe el uso, desarrollo, fabricación, compra y almacenamiento de las bombas de racimo, fue negociado fuera de la ONU durante los últimos dos años por propuesta de Noruega y hoy, en Oslo, representantes de 120 países se han comprometido a firmarlo.
Para que el tratado entre en vigor deberá ser ratificado por al menos 30 países, un número que el Gobierno noruego, promotor de esta iniciativa, considera que puede ser alcanzado en 2009.