El ministro brasileño de Asuntos Exteriores, Antonio Patriota, expresó hoy su "gran preocupación" por la violencia que emplea el régimen libio para reprimir a los manifestantes que reclaman reformas y la renuncia del líder Muamar el Gadafi.
"Brasil está muy preocupado por la situación en Libia. Hay varios brasileños trabajando allí a través de empresas que están involucradas en varios proyectos de infraestructuras, lo que incluye la ampliación del aeropuerto en Trípoli", afirmó Patriota en una rueda de prensa conjunta con la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, tras reunirse con ella.
En este sentido, dijo creer que los esfuerzos de Brasil para evacuar a sus ciudadanos prosperarán.
"Ésta es nuestra sincera esperanza", dijo.
Dentro de lo que cabe y en el contexto de la "muy compleja y problemática" situación que se vive actualmente en Libia, un aspecto "positivo" es que hasta ahora no ha habido, que se sepa, violencia contra extranjeros en Libia, recalcó.
Patriota se mostró a favor de que la crisis libia se trate en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde Brasil ocupa actualmente la presidencia de turno.
El martes, el Consejo de Seguridad de la ONU exigió en un comunicado y tras una larga jornada de negociaciones a Gadafi que ponga fin inmediato a la sangrienta represión de las protestas en contra de su régimen y le instaron a asumir responsabilidades por la muerte de centenares de civiles en el país magrebí.
Brasil también ha apoyado la celebración de una reunión extraordinaria y urgente el viernes del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU para debatir sobre la situación en Libia, recordó Patriota.
De hecho, la convocatoria esta reunión especial se logró casi exclusivamente con el apoyo de países occidentales y latinoamericanos, según fuentes de ese órgano.
"Lo que nos parece un elemento muy preocupante aquí es el uso de la fuerza contra manifestantes no armados" en Libia, dijo Patriota.
Por lo demás, el ministro brasileño dijo que ve las protestas en el norte de África y en el mundo árabe como un movimiento que genera solidaridad por parte los brasileños, dado que se trata de un proceso que pretende impulsar una mejor gobernabilidad, una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones, más empleos y un futuro mejor para los jóvenes, señaló.
Por ello, subrayó, "nos gustaría ver en qué manera podemos apoyar sus esfuerzos hacia esos objetivos".