Brasil señaló hoy que la XVI Conferencia de las Partes de la ONU sobre Cambio Climático (COP16) es el "partido final" tras un año de negociaciones en búsqueda de mejorar el régimen internacional contra el calentamiento global, y recordó que la reunión debe culminar con compromisos.
"De alguna manera causa sorpresa tener a algunos países todavía volviendo a posiciones antiguas y no dándose cuenta de que estamos en Cancún, de que estamos en el partido final y necesitamos compromisos", afirmó el jefe de la delegación brasileña en Cancún, Luiz A. Figueiredo.
En plenas negociaciones de un proceso en donde no se esperan resultados espectaculares, han surgido ásperas diferencias entre países que están casados con la idea de que tiene que haber una segunda fase del Protocolo de Kioto, como los de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), y otros que no creen necesario perfeccionar ese tratado, con Japón a la cabeza.
"Los países de la ALBA se quejan de que ellos han avanzado respecto a algunas de sus posiciones en Copenhague, y esperaban el mismo movimiento de otras partes", dijo Figueiredo.
Con la postura de la ALBA simpatizan tanto los africanos como la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS), mientras que Rusia y Canadá sintonizan con Japón.
"Algunas veces la temperatura aumenta, es natural. Hay dificultades que pensamos que no seguirían a estas alturas sobre la mesa, como las dudas con una fase del Protocolo de Kioto", dijo Figueiredo.
"Para nuestra consternación, estas preguntas siguen y parecen ser incluso más fuertes en Cancún de lo que lo fueron a lo largo del proceso preparatorio de este año", lamentó.
Pese cierta decepción, el embajador sudamericano se mostró optimista ante la posibilidad de alcanzar un resultado positivo en la conferencia climática.
"Todavía tenemos la segunda semana. Espero que la calidad del diálogo sea mucho mejor a fines de la próxima semana", indicó.
En relación con las discusiones que hay sobre las técnicas de secuestro y almacenamiento de carbono (CCS, siglas en inglés), dijo que para Brasil son tecnologías poco probadas y no viables comercialmente.
Las técnicas de secuestro (CCS en inglés) consisten en capturar el dióxido de carbono (CO2) o los gases equivalentes procedentes de la quema de combustibles fósiles, comprimirlos para su transporte y enterrarlo en depósitos subterráneos o debajo del lecho marino.
Figueiredo cree que las mismas "se deben seguir desarrollando" y que es más prudente "esperar un poco más" antes que apostar por ellas, como se analiza en la COP16.
Aclaró que su país no mantiene una posición "ideológica" sino que tiene que ver con la integridad de los sistemas medioambientales.
Por ahora países como México, Arabia Saudí, Noruega, Kuwait, Argelia, los Emiratos Arabes Unidos, Egipto, Iraq, Qatar y Jordania han propuesto esta tecnología en el grupo de discusión sobre los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kioto como fórmula para reducir emisiones.
Dicha tecnología ha sido ampliamente promovida por la industria del carbón para justificar la construcción de nuevas centrales o la ampliación de las existentes, según la ONG Greenpeace, crítica con la posible adopción de las CCS.