El Gobierno brasileño se ha comprometido a disponer de un Centro de Excelencia para la Reducción del Riesgo de Desastres, según anunció hoy la Estrategia para la Reducción de los Desastres Naturales de la ONU (EIRD).
Este anuncio llega un año después de las fuertes lluvias que asolaron el estado de Río de Janeiro y a raíz de las cuales la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, decidió elaborar planes para mejorar la preparación del país ante este tipo de desastres.
La EIRD aseguró que el Gobierno brasileño "está dispuesto a aumentar la concienciación sobre la importancia de reducir el riesgo de desastres y así proteger las ganancias obtenidas por el desarrollo del país de los desastres recurrentes y predecibles".
El director de la EIRD para Latinoamérica y el Caribe, Ricardo Mena, celebró que la habilitación de la citada oficina en Brasil es "la culminación de un proceso de consultas que empezó en 2005 como parte de un esfuerzo global por establecer este tipo de centros".
Una de las principales funciones del centro será apoyar los esfuerzos de Brasil para fortalecer y respaldar las políticas de reducción del riesgo de desastres a través de la Plataforma Nacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, en la que también participa la Secretaría Nacional de Defensa Civil.
El pasado año, Brasil se situó como el tercer país en el que más catástrofes mortales ocurrieron, por detrás de Japón, donde hubo en marzo un terremoto de 9 grados en la escala Richter, y de Filipinas, que sufrió inundaciones masivas en diciembre.
En el caso de Brasil, entre el 11 y el 12 de enero de 2011 las lluvias en las zonas montañosas del estado de Río de Janeiro provocaron inundaciones que acabaron con la vida de 900 personas y causaron pérdidas económicas de en torno a 1.200 millones de dólares.
También el año anterior, la misma región fue azotada por inundaciones y desprendimientos de tierra que supusieron unas pérdidas económicas valoradas en 13.000 millones de dólares, el equivalente al 8 % del PIB del país.