Colombia, por su condición de selección anfitriona, y Brasil, que presenta la mejor plantilla del torneo, son los claros favoritos de la cuadragésima edición de la Copa América de fútbol, que se disputará en Colombia desde hoy, miércoles, hasta el próximo 29 de julio.
La incertidumbre sobre la celebración del torneo, confirmado hace menos de una semana, unido al clima de violencia de padece Colombia provocó que la mayoría de los países participantes mostraran más o menos veladamente su temor a acudir al torneo de fútbol más antiguo del mundo, ya que data desde 1916.
Argentina, que hasta no decidió su participación, aunque se espera que finalmente aceptará competir con un equipo poco menos que de circunstancias, es el mejor ejemplo de la indiferencia y miedo con que afrontan las selecciones sudamericanas el torneo.
Canadá, uno de las dos selecciones invitadas junto a México, ni siquiera se lo pensó y anunció de forma irrevocable su ausencia. Los organizadores consiguieron reclutar a Costa Rica para evitar el desastre.
BOLIVIA DECIDIDA A AVANZAR
La selección de Bolivia llegó ayer martes a Medellín, luego de pasar la noche en Bogotá, y comenzó a dar los últimos toques para competir en el Grupo C de la Copa América.
El técnico Carlos Aragonés cree que, pese al poco entrenamiento, Bolivia pasará a la segunda fase. "Llegamos con muchas ganas, con mucha ilusión, con mucha fe y alegría para jugar un torneo tan importante", dijo.
PARAGUAY ECHARA DE MENOS A CHILAVERT
Acostumbrado a las garantías que le ofrece José Luis Chilavert, Paraguay echará de menos en la Copa América a su espectacular arquero y a otros titulares que lo tienen entre los punteros en las eliminatorias al mundial. "Su ausencia nos intranquiliza", dijo el entrenador Sergio Markarián durante un entrenamiento.
"Todos conocen el liderazgo y la seguridad que "Chila" muestra en el arco", señaló Markarián.
URUGUAY APUESTA DE NUEVO A JUVENILES EN COPA AMERICA
El técnico del seleccionado uruguayo de fútbol, Víctor Púa, intentará en la próxima Copa América repetir una receta que le dio sus dividendos en la anterior edición del torneo: apostar a jóvenes talentos.
En la Copa América de 1999, que se desarrolló en Paraguay, un equipo cuya edad promedio era de 22 años, logró llegar sorpresivamente a la final, pero fue derrotado por la poderosa escuadra brasileña por 3-0.