Un grupo de unas 40 ó 50 personas se concentró hoy frente a la embajada de Italia en Brasilia para pedir la puesta en libertad del ex activista italiano Cesare Battisti, arrestado mientras la Justicia brasileña dirime entre extraditarlo o concederle refugio político.
Los manifestantes, en su mayoría mujeres, exhibieron pancartas a favor del ex miembro del brazo armado del grupo izquierdista Brigadas Rojas.
Algunas personas de la concentración están vinculadas al Partido de los Trabajadores (PT) del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y del ministro de Justicia, Tarso Genro, principal responsable de que el Gobierno concediera recientemente el estatus de refugiado político al italiano.
La manifestación discurrió de forma pacífica y fue disuelta por la policía, que pidió a las personas concentradas que se retirasen.
Después, se dirigieron a la sede del Supremo Tribunal Federal (STF), corte en la que se decidirá el futuro de Battisti, y repitieron la protesta.
Battisti fue condenado a cadena perpetua en 1993 por el asesinato de cuatro personas en los años 70. Evitó cumplir la sentencia porque vivía refugiado en Francia hasta el 2004, año en que las autoridades de aquel país aceptaron extraditarlo a Italia.
El italiano, de 54 años, fue detenido en marzo de 2007 en Río de Janeiro y, desde entonces, aguarda en una penitenciaria de Brasilia a la espera de la decisión de la Justicia brasileña.
Genro, que ha sido muy criticado por autoridades italianas, va a explicar mañana al Senado los motivos que lo llevaron a conceder el refugio político.
El ministro argumentó hoy, en declaraciones recogidas por la estatal Agencia Brasil, que si se volviese a juzgar en la actualidad a Battisti, "sin prejuicios políticos", se le absolvería "por la falta de pruebas".
Al publicar la orden de refugio en el Diario Oficial de la Unión, el ministerio de Justicia apoyó su decisión en un "fundado riesgo de persecución" en caso de que sea extraditado a Italia, argumento que ha ofendido a las instituciones democráticas del país europeo.