Funcionarios británicos dijeron que un "jeque" local formaría la dirigencia en la provincia Basora, pues los residentes se quejaron de los saqueos y la anarquía y deseaban que se impusiera el orden. Personas y vehículos inundaban ayer las calles de Basora, un día después de que las fuerzas británicas entraron en el centro de la segunda ciudad en importancia de Irak, y le arrebataron el control a los miembros del partido Baas de Sadam Hussein y a milicianos. El ambiente en la calle, alrededor de las tropas, era de entusiasmo. En la plaza principal, un retrato de Hussein había sido derribado.
Pero molestos residentes dijeron que estaban atrapados en un vacío político y se quejaron de la falta de agua y de una anarquía total. Los saqueadores han vaciado fábricas, casas y edificios, e incluso el hospital, llevándose desde equipos industriales hasta colchones y almohadas. Muchos tenderos en Basora han cerrado sus negocios por temor a los robos.
El portavoz del Ejército, coronel Chris Vernon, dijo que Gran Bretaña quería entregarle la autoridad de la ciudad a lo que quedaba de la Policía una vez que las tropas establecieran una situación de seguridad en Basora y sus alrededores. En conferencia de prensa en Kuwait el militar británico dijo que el Ejército de su país había nombrado a un jefe tribal en el liderazgo civil de Basora.
"Se nos acercó un jefe tribal local, un jeque, no voy a nombrarlo en este momento (...) El formará, en este momento, el liderazgo dentro de la provincia de Basora, y le hemos pedido que forme un comité con la comunidad local que sea representativo".