El primer ministro británico, Tony Blair, se dirigió ayer a su nación para comunicar que el Ejército de Gran Bretaña ya estaba combatiendo en Irak por tierra, mar y aire, en un discurso televisado que indicaba la aceleración de la guerra.
"Esta noche, soldados británicos, hombres y mujeres, están combatiendo desde el aire, tierra y mar. Su misión es derrocar a Sadam Hussein y quitarle a Irak sus armas de exterminio", dijo Blair en un mensaje pregrabado, sus primeras declaraciones públicas sobre la campaña militar que se desarrolla contra Bagdad.
Añadió que el compromiso británico en el esfuerzo humanitario en la era pos Hussein sería total, donde los ingresos iraquíes del petróleo serían controlados por un fondo fiduciario de la ONU para el beneficio del país.
Gran Bretaña envió más de 40,000 soldados a la zona del Golfo Pérsico para que colaboren en la intervención militar encabezada por Estados Unidos. Misiles de crucero Tomahawk fueron lanzados ayer contra Bagdad desde submarinos británicos, indicó a la AFP el Ministerio de Defensa en Londres (MoD).