El subsecretario de Estado para Asuntos Políticos de Estados Unidos, William Burns, manifestó su "optimismo" sobre las relaciones de su país con Brasil durante el mandato que comenzará el 1 de enero la presidenta electa, Dilma Rousseff.
"Ella está muy comprometida con el éxito del país", afirmó el diplomático estadounidense en una entrevista que publica hoy el diario Folha de Sao Paulo, en la que reiteró que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha invitado a Rousseff a visitarle en la Casa Blanca después de su investidura.
Burns estuvo este lunes en Brasilia, última escala de un viaje que le llevó previamente a Chile y Argentina, tres países que el Departamento de Estado consideró "socios regionales fundamentales".
El alto funcionario dijo que en las reuniones que tuvo en la capital brasileña percibió el "interés" del próximo Gobierno por mantener y profundizar las relaciones con Estados Unidos.
"Nunca estaremos de acuerdo en todo, pero sabemos que es mejor trabajar juntos. El éxito de Brasil es también un éxito de Estados Unidos, porque demuestra que la democracia funciona", declaró Burns a Folha de Sao Paulo.
Durante su breve estancia en Brasilia, Burns se entrevistó con el ministro de Defensa, Nelson Jobim, quien según la prensa local ha sido elegido por Rousseff para continuar en el cargo a partir del 1 de enero, cuando recibirá el poder de manos del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Según dijeron a Efe fuentes oficiales, Burns le reiteró a Jobim el interés de su país en una licitación convocada por Brasil para la compra de 36 cazabombarderos.
En el concurso, los aviones de combate Súper Hornet F/A-18 de la estadounidense Boeing compiten con los Gripen NG, de la sueca Saab, y con los Rafale, de la firma francesa Dassault, que hasta ahora son considerados favoritos.
Las ofertas de las tres empresas ya han sido analizadas por el Ministerio de Defensa y la decisión final está en las manos de Lula, quien ya ha insinuado que puede traspasar el asunto a Rousseff.
Según las fuentes consultadas por Efe, Burns insistió ante Jobim en "el interés de Estados Unidos" en ese negocio y en el carácter de proveedor "confiable" y "socio regional" de su país.