El presidente estadounidense, George W.Bush, advirtió ayer a los miembros del Congreso que no filtren información, al defender su decisión de reducir el número de legisladores que reciben informes clasificados sobre su guerra contra el terrorismo.
"Quiero que el Congreso escuche bien que es inaceptable filtrar información clasificada cuando tenemos tropas en peligro", señaló Bush a los periodistas, visiblemente enojado por lo que dijo que fueron filtraciones a la prensa de informes entregados a miembros del Congreso.
"Si usted recibe un informe de información clasificada, tiene una responsabilidad, y algunos miembros del Congreso no aceptaron esa responsabilidad", agregó.
Buscando contener las filtraciones el Capitolio, Bush dijo a miembros clave de su gabinete en un memorando del 5 de octubre que "hasta que reciba nuevas instrucciones de mi parte" sólo ocho miembros clave del Congreso podrán ser informados sobre la respuesta estadounidense a los ataques.
La Casa Blanca había defendido previamente la decisión de Bush de restringir a la mayoría de los legisladores el acceso a información sobre los bombardeos en el exterior o las amenazas a los estadounidenses en el país tras los atentados del 11 de septiembre.
Bush nombró en tanto al general retirado Wayne Downing subasesor de Seguridad Nacional para combatir el terrorismo y a Richard Clarke, quien ya está trabajando en la Casa Blanca en asuntos antiterroristas, asesor especial de seguridad ciberespacial.
"Este va a ser un trabajo extremadamente difícil. Es un enemigo difícil, un enemigo decidido y, como los hechos lo han demostrado, es un enemigo muy astuto y hábil", dijo Clarke en la ceremonia en que se anunció su nombramiento.
Bush, tratando de mantener unida una coalición internacional, se reunió ayer con el canciller alemán, Gerhard Schroeder, en una visita que, según sus asistentes, fue arreglada el fin de semana cuando Estados Unidos comenzaba los bombardeos contra Afganistán.
El mandatario estadounidense dijo que Schroeder ofrecería aviones de vigilancia y aeronaves de transporte que pudieran ayudar a suministrar ayuda humanitaria a Afganistán.
El disgusto de Bush con la filtración de noticias se originó con la difusión de datos contenidos en un informe a puerta cerrada de funcionarios de la CIA a la comisión de inteligencia del Senado, la semana pasada.
El diario Washington Post publicó que a la comisión se le informó acerca de "un 100 por ciento de riesgos" de más atentados en territorio estadounidense que pudieran comprender ataques contra infraestructuras como oleoductos y plantas de energía nuclear.
La conferencia de prensa que ofrece diariamente el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, estuvo dominada por preguntas acerca de la nueva política, que está destinada a impedir nueva filtración de información desde el Capitolio sobre las operaciones militares y los esfuerzos de aplicar la ley en respuesta a los atentados del 11 de septiembre. "Esto refleja el hecho de que nuestra nación está ahora en guerra, y que las reglas han cambiado", dijo Fleischer.
Bush fue informado ayer sobre temas de seguridad nacional, y también recibió un informe sobre los ataques militares en Afganistán. El mandatario también está al tanto de la alarma sobre el carbunco (anthrax en inglés) en el estado de Florida, donde un hombre murió y un compañero de trabajo estuvo en contacto con la mortal infección.
LEGISLADORES CRITICAN LLAMADO A LA DISCRECION
Por su parte, los miembros del Congreso de EU manifestaron su desacuerdo con la decisión del presidente Bush de limitar el número de personas que pueden recibir informes secretos de seguridad sobre la lucha antiterrorista.
Para algunos, como el senador John Warner, la información debe ser compartida con el Congreso, aunque reconoce que existen asuntos "sensibles" cuya discreción es necesaria para la seguridad de EU.
Entre quienes desaprueban esta decisión figura la senadora demócrata de California, Dianne Feinstein, miembro del subcomité de Asignaciones para la Defensa del Senado, quien pidió al Ejecutivo que evalúe esa limitación.