En el desierto de California, tres plántulas de árbol de Josué comenzaron a marchitarse y morirán sin que hayan tenido la oportunidad de desarrollar raíces fuertes, y el ecologista Cameron Barrows quiere conocer los detalles.
Los investigadores de la Universidad de California, en Riverside, saben que el clima caluroso y la falta de agua de lluvia perjudican a esta especie emblemática del desierto, según el diario Los Angeles Times (http://lat.ms/1eWmPk6 ).
Sin embargo, Barrows tiene previsto vigilar la reacción de los árboles de Josué al cambio climático y la sequía a fin de obtener información básica que contribuya a orientar decisiones conservacionistas.
Con la financiación de autoridades federales relacionadas con la flora y la fauna, Barrows intenta encontrar un método para evaluar las consecuencias del cambio climático en estas plantas y los animales a los que albergan, como las polillas de la yuca, la mariposa esperiidae, termitas, hormigas, lagartijas nocturnas del desierto, ratas canguro y 20 especies de aves.
"Más allá de su importancia como refugio crítico para especies del desierto, el árbol de Josué es un símbolo cultural del paisaje desértico de California'', dijo Rebecca R. Hernández, becaria de postdoctorado en biología de la Universidad de California en Berkeley.
El árbol de Josué, que sólo crece en el desierto de Mojave, se ha convertido en una imagen frecuente de películas, fondo para sesiones fotográficas de modas, campañas publicitarias y ceremonias nupciales.
Los científicos pronostican que la extensión de 323.755 hectáreas (800.000 acres) que ocupa esta especie se reducirá 90% en el Parque Nacional Arbol de Josué de finales de siglo si persisten las condiciones de más calor y más sequía en la zona.
El parque ha registrado 4.3 centímetros (1.71 pulgadas) de lluvia en este año, cuando las precipitaciones promedio eran de 10 centímetros (cuatro pulgadas) anuales.
"Para los árboles de Josué, las condiciones de más calor y más sequía son un problema, aunque un problema mayor es que haya poca lluvia porque se evapora más rápido'', señaló Barrows.
Con el nombre técnico de Yucca brevifolia, los árboles de Josué en realidad no son árboles, sino cactus. Pueden alcanzar una altura de 12 metros (40 pies) y vivir más de 200 años; esporádicamente tienen flores en forma de campana de color blanco.
Un grupo de mormones que regresaba a Utah en 1857 por el Puerto del Cajón puso a esta planta el nombre del personaje bíblico de Josué. Esas personas consideraron a estos cactus como profetas peludos que extendían sus extremidades para señalarles el camino hacia su tierra prometida.
La especie ya ha superado amenazas anteriormente. En la década de 1980, unos 200.000 árboles de Josué fueron reemplazados con zonas de viviendas y centros comerciales en localidades desérticas como Lancaster y Palmdale.