CAMPAÑA**En días pasados reiteramos que la campaña electoral debe concentrarse en el debate, la discusión constructiva, la trayectoria y la capacidad de ejecutoria de los candidatos y en sus propuestas y programas de gobierno, no así en una guerra sucia, inmoral y antiética, básicamente haciendo eco de los llamados de la Comisión de Justicia y Paz de la Iglesia Católica.
CENTENARIO**Pero ese clamor generalizado no implica que se debe ignorar la historia y los antecedentes de los candidatos y sus colectivos; por el contrario, nadie puede exigir que olvidemos o desconozcamos el pasado. De hacerlo, estaríamos condenados a repetir nuestros errores, precisamente mientras que en este nuestro primer centenario promovemos el conocimiento de la historia nacional.
ELECCIONES**Y aquel que conteste a una remembranza sobre algún acto ilegal o inmoral señalando uno similar cometido por sus críticos debe recibir una severa censura. En su lugar, esperamos que los candidatos reconozcan los desaciertos del pasado y demuestren su capacidad de cambio y su compromiso para adoptar medidas con el fin de prevenir equívocos o irregularidades en el futuro.