Campesinos de la región boliviana de Beni (noreste) reclamaron al Gobierno de Evo Morales que expulse en menos de dos semanas a una colonia de menonitas extranjeros y a brasileños supuestamente asentados en forma ilegal en ese departamento, informó hoy un dirigente del sector.
El secretario ejecutivo de la central campesina de la provincia Marbán, José Luis Samo, dijo a Efe que dieron 15 días, a partir del sábado 25, para expulsar a los menonitas y brasileños asentados en la localidad de Puente San Pablo.
"Queremos que los desalojen inmediatamente, para que nuestros compañeros bolivianos sean los que accedan a esas tierras", dijo Samo, y advirtió que los campesinos bloquearán la carretera entre Beni y la vecina región de Santa Cruz, ambas fronterizas con Brasil, si su demanda no es atendida.
Según los agricultores de Marbán, el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) ya verificó que los asentamientos de menonitas y brasileños en esa zona son "ilegales" y emitió una resolución para desalojarlos.
Es la segunda comunidad de menonitas bajo amenaza de desalojo en Beni, pues algunos kilómetros al norte de Puente San Pablo la colonia de Río Negro, de seguidores de esa secta con origen mexicano, tiene problemas similares.
Según el gobierno de La Paz, a las 200 familias de Río Negro las engañaron y les vendieron tierras estatales, que ahora son reclamadas por el INRA para repartirlas entre campesinos e indígenas bolivianos.
A las colonias menonitas se les aplica la ley de "Reconducción Comunitaria de la Reforma Agraria", de 2006, que ordena examinar la legalidad de la propiedad de tierras, así como expropiar las que no estén en producción.
Esa ley agraria y un programa de regulación migratoria tienen en vilo a miles de menonitas asentados en varias regiones bolivianas, en su mayoría de origen mexicano, ante la posibilidad de que les quiten sus tierras o se revoque su permiso de residencia por planes del Gobierno de Morales.
Las autoridades también apuntan a los menonitas como principales causantes de la deforestación y los incendios intencionados que entre junio y agosto pasados arrasaron más de dos millones de hectáreas en la Amazonía, como parte de una campaña que algunos analistas califican de "xenófoba".
Un menonita mexicano radicado en Santa Cruz es el primer y único preso por esos incendios conocidos como "chaqueos", a pesar de que son comunes entre los indígenas y campesinos bolivianos en esta época del año para limpiar sus tierras antes de las siembras y ampliar la frontera agrícola.