Canadá encara a partir de mañana un 2010 cargado de eventos internacionales y que inicia el 1 de enero asumiendo la presidencia del G8 para continuar en febrero con la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver.
Además de la presidencia del grupo de los siete países más industrializados del mundo (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) y Rusia, Canadá será la sede de las cumbres de los líderes del G8, el 25 y 26 de junio, y del G20, el 26 y 27 de junio.
No en vano el primer ministro canadiense, Stephen Harper, afirmó el pasado viernes en su tradicional discurso navideño que los ojos del mundo estarán pendientes de Canadá en el 2010 y que el año entrante es uno de "esperanza y promesas" para el país tras las dificultades del 2009.
Canadá ha dado a entender que su presidencia del G8 estará dominada por la recuperación económica, las preocupaciones medioambientales y discusiones energéticas.
Canadá, que calificada como el "Darth Vader" del G8 durante la reciente cumbre de Copenhague sobre cambio climático por su resistencia a adoptar medidas contra el calentamiento global, también quiere utilizar la presidencia del G8 para mejorar su imagen internacional en el terreno medioambiental.
Ottawa también reforzará su posición como un emergente líder energético.
Documentos oficiales señalan que "la presidencia canadiense del G8 será una de las principales prioridades de política exterior del primer ministro y el Gobierno de Canadá y se espera que la energía sea un tema prominente".