Los Estados Unidos, ganadores del oro en Barcelona"92 y Atlanta"96, y Yugoslavia, ausente de los Juegos españoles pero subcampeona en los norteamericanos, vuelven a perfilarse como principales candidatos para disputar la final olímpica en Sydney 2000, pero esta vez acompañados por un tercer equipo en solfa: Canadá.
Los chicos de la NBA han vencido en todos los encuentros y han terminado líderes de su grupo.Son, sin duda, los máximos aspirantes coronarse en los Juegos del Nuevo Milenio.Yugoslavia, sin embargo, ha permitido que Canadá reivindique un puesto entre los elegidos.
Italia, Lituania, Francia, China y Nueva Zelanda han comprobado la calidad del conjunto estadounidense en primera persona.Ahora bien, cada vez queda menos de aquel maravilloso equipo de Barcelona.Este sucedáneo de aquel gran sueño, pese a disponer de una tremenda mano de obra, ha sufrido, y mucho, en algunos partidos.
Los lituanos lograron acercarse más que ninguno a la escuadra de Rudy Tomjanovich.Podría decirse que rozaron el triunfo, aunque eso nunca se sabe.La selección báltica, de cualquier forma, hizo méritos para conseguirlo.
Lo cierto es que Aurelijus Zukauskas, un enorme pívot de 2,18 metros del Zalgiris Kaunas, dispuso de unos tiros libres a falta de poco menos de dos minutos para situar a Lituania a tres puntos, pero los desperdició, así que nunca se sabrá que hubiera ocurrido si llega a meterlos.Al final, 85-76 para los americanos.
Al margen de ese gran encuentro, probablemente el mejor de los sesenta disputados en la primera fase junto con el que enfrentó al equipo lituano y a Italia, los Estados Unidos han demostrado una superioridad manifiesta incluso contra los italianos, vigentes campeones de Europa, a quienes tumbó con 32 puntos de ventaja (93-61).
No obstante, la formación de Bogdan Tanjevic ha reivindicado su candidatura al podio a los rivales directos.En especial contra Lituania, a la que superó con un triple de Andrea Meneghin en los últimos segundos por un ajustado 50-48, y también ante Francia.La derrota a manos de China, la primera en su historia, no pasó de la anécdota puesto que no había nada en juego.
Al final, los pronósticos sobre el desenlace del Grupo A han sido correctos: Estados Unidos ha dominado la situación, Italia ha conseguido la segunda plaza, por delante de Lituania, y Francia ha ocupado el último puesto dispble para los cuartos a costa de China y Nueva Zelanda, claros exponentes de un torneo donde los modestos han despuntado por encima de lo previsto.
Tanto China, que ha sido una fuente constante de problemas para sus adversarios; como Nueva Zelanda, cuyo desconocido baloncesto no ha desentonado pese a las cinco derrotas encajadas; y la combativa Angola, que ha dado más de un quebradero de cabeza a oponentes sobre el papel superiores, pueden sentirse satisfechas del papel desarrollado en Sydney.
En contraposición, España ha protagonizado la mayor decepción del torneo.Sus planes se torcieron en la segunda jornada contra Rusia, que se impuso en un choque vital para las aspiraciones de ambos equipos (71-63).Esa derrota trastocó los planes del equipo español y le complicó irremisiblemente la vida en un grupo mucho más difícil que el A.
España encaró el siguiente choque, ante Canadá, psicológicamente rota y desapareció de la pista.El vendaval canadiense agotó el crédito del subcampeón europeo en los Juegos.La dureza del marcador (77-91) provocó la reacción española ante Yugoslavia, pero ya era tarde y, además, un árbitro japonés, Idetoshi Ishida, avivó la frustración de los hombres de Lolo Sainz con una actuación muy criticada.
Los yugoslavos pasaron de puntillas por la polémica.Ganaron el choque y sumaron una nueva victoria en el camino hacia un liderato fraguado en el sufrimiento contra Rusia, que dispuso de opciones para vencerles pero las malgastó en un desafortunado final de partido, y Canadá.
El gran animador de la fase en esta parte del cuadro fue Canadá.Su único error fue conceder una derrota demasiado amplia frente a los rusos, pero la victoria sobre Yugoslavia les ha dado un plus de credibilidad que no esperaban.