Canciller hondureño niega la expulsión del embajador en Ginebra pero confirma el incidente


El canciller del Gobierno de facto de Honduras, Carlos López, aseguró hoy que el embajador hondureño en los organismos de las Naciones Unidas en Ginebra, Delmer Urbizo, no fue expulsado del Consejo de Derechos Humanos (CDH), sino que salió "por su voluntad".


López confirmó en rueda de prensa que se produjo "un incidente", que incluyó la custodia momentánea de dos guardias de las Naciones Unidas al embajador, por la negativa de varios países a que Urbizo asistiera a la reunión y de su presidente, el belga Alex Van Meeuwen, a permitirle el uso de la palabra.


"El embajador salió independientemente, por su voluntad, no fue expulsado", puntualizó López.

 

En la reunión del CDH los países latinoamericanos cerraron filas en favor del destituido presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y señalaron que no aceptarán la participación de una delegación diplomática que no sea la designada por el Gobierno depuesto.


El incidente ocurrió, según el canciller, porque varios delegados "quisieron impedir" que Urbizo asistiera al Consejo de Derechos Humanos (CDH) "invocando una opinión legal que nunca le mostraron, lo que hace suponer que no existe".


Urbizo esgrimió "los derechos que corresponden a la República de Honduras y a él como su embajador" para participar como "observador" en la reunión del CDH, ya que el país centroamericano no forma parte de este organismo, explicó López.

 

Agregó que "trataron de disuadirlo pero él insistió y llegó a un compromiso con el presidente de la comisión, en el sentido de que no haría uso de la palabra si Honduras no era objeto de discusión en dicha comisión, pero que, si lo era, él invocaría su derecho de réplica".


Durante la reunión, Brasil, Argentina y México "abordaron el tema de Honduras en el fondo, y nuestro embajador, visto que Honduras había sido objeto de discusión, pidió el derecho de réplica y el presidente se lo negó", afirmó López.


Tras la reunión, explicó López, Urbizo "reclamó al presidente de la comisión por qué había faltado a su palabra (...) y la respuesta fue que había temas que todavía estaban pendientes de discusión y que eso lo abordarían después".

 

López denunció que "ante la insistencia del embajador de que le dieran un trato correcto como corresponde a un embajador de un Estado soberano, se le pusieron dos guardias de las Naciones Unidas a la par".


Urbizo "preguntó si eso era una intimidación o una amenaza; entonces, el presidente dijo que no, que era simplemente una medida de seguridad", prosiguió el canciller hondureño.


Según el relato de López, el embajador Urbizo le dijo al presidente del CDH que no le estaba amenazando, ni estaba poniendo en riesgo su seguridad, y tildó de "infantiles" las medidas que había adoptado hasta que, finalmente, se retiraron los guardias.

 

"En consecuencia, el embajador salió independientemente, por su voluntad, no fue expulsado, y esta situación se produjo terminada la sesión", puntualizó López.


El presidente del CDH acudirá a consultas legales sobre el asunto de Honduras.


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101 años de Panamá América

 
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