El ex presidente de Bolivia Carlos Mesa considera que la reforma constitucional que se someterá a referendo el 25 de enero es "el celofán" de un proyecto "autoritario", "consagra la discriminación" y no resolverá la división del país.
En entrevista con Efe, Mesa, que fue presidente de Bolivia entre 2003 y 2005, avanzó que votará "no" a este proyecto constitucional a pesar de que considera que el país necesita una nueva Carta Magna.
A su juicio, el principal peligro del texto impulsado por el oficialismo es que, bajo la "falacia del discurso étnico", "consagra la discriminación como elemento central de su filosofía" y propone una sociedad con "ciudadanos de primera y segunda, en función del origen y del color de la piel".
Mesa recordó que el proyecto no ha logrado ser fruto de un "pacto social" por lo que el 26 de enero Bolivia estará "tan o más dividida y polarizada" que ahora, independientemente del resultado del referendo.
El ex presidente boliviano cree que el "sí" a la nueva Constitución ganará "con mucha claridad" en el referendo del 25 de enero pero tiene el convencimiento de que más de un 90 por ciento de los votantes acudirá a las urnas sin haber leído el texto.
Así, opinó que el referendo constitucional se va a convertir en un plebiscito sobre el mandato del presidente boliviano, Evo Morales, de quien duda que se haya leído el proyecto de Carta Magna que él mismo defiende.
Carlos Mesa ve algunos aspectos positivos del nuevo texto, entre ellos la amplia carta de derechos y garantías, que incluye y que supone "importantes" avances, pero en lo esencial considera que rompe con el principio de "igualdad".
"Ésta es la primera constitución en la historia latinoamericana que rompe los principios fundamentales del liberalismo político del siglo XIX", lamentó Mesa, quien es también historiador.
"La nueva Constitución es el celofán de un mecanismo autoritario", advirtió Mesa quien lamentó la "luz verde" que al proyecto que desde sectores intelectuales de izquierda e incluso desde la comunidad internacional se está dando al proyecto de Morales sin juzgar su gestión.
A su juicio, "la comunidad internacional no juzga a Evo Morales porque sea buen o mal presidente. Lo juzga porque es indígena, lo cual es una forma racista inaceptable de mirar" al actual presidente boliviano.
Aunque reconoció que la llegada de Morales a la Presidencia de Bolivia "es un salto histórico que no se puede obviar", Mesa rechazó que la comunidad internacional, y especialmente la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), le juzgue de manera "paternalista" solo porque "tiene el color de piel que dice representar a la mayoría de los ciudadanos".
Mesa también tuvo críticas para la oposición política en Bolivia y destacó que "una de las cosas más penosas" del mandato de Morales ha sido "una oposición sin norte, violenta, bloqueadora" que ha llegado incluso a "vulnerar la ley".
Recordó en referencia a la oposición regional, la celebración en 2008 de cuatro referendos "ilegales e inconstitucionales" o las violentas protestas de agosto y septiembre cuando se "arrasaron oficinas del Estado", se incendiaron gasoductos y se impidió al presidente Morales aterrizar en varios puntos del país.
"Mi regla de oro es que la última trinchera es la ley. Me opondré al presidente Morales democráticamente, pero si goza del respaldo popular y si la Constitución gana, me someteré a ella, independientemente de lo contradictoria que me parezca", destacó.
Bolivia celebrará el 25 de enero el referendo sobre el proyecto constitucional con el que Evo Morales quiere refundar el país.
El texto que se someterá a consulta modifica más de cien artículos de la propuesta presentada por la Asamblea Constituyente en virtud de un acuerdo en el Congreso entre el oficialismo y parte de la oposición con el que se logró pacificar el país tras semanas de protestas y violentos enfrentamientos.