Olvídense del champán. Lo "in", al menos en Washington durante los días previos a la investidura de Barack Obama, es celebrar con bótox, esa milagrosa sustancia que, sin quirófano, borra las arrugas y devuelve tersura a la piel.
Los cuatro días de fastos con los que la capital de EE.UU. celebra la investidura de Barack Obama tienen mucho de incómodos, de caos circulatorio, de calles cortadas, de transportes colapsados y, por supuesto, de frío intenso e inevitable.
Pero también tienen mucho de preparativos personales: Y hay quienes, por encima de todo, para esta circunstancia histórica, lo que quiere es "estar guapos".
El diario USAToday publica hoy que, a pesar de la crisis económica que afecta al país, los dermatólogos, tanto en Washington capital como en otras ciudades importantes de EE.UU., han registrado un importante repunte en el número de procedimientos que representan una mejora casi instantánea del aspecto, como el bótox.
La tendencia se ha registrado con mayor incidencia en las semanas inmediatamente anteriores a la toma de posesión de Obama, que tendrá lugar mañana.
Hema Sundaram, que ejerce la dermatología en Washington, indicó al diario que el número de procedimientos cosméticos que practica habitualmente en su consulta se ha duplicado durante las pasadas semanas. Y la aplicación de sustancias como Perlane y Restynale, casi se ha triplicado.
La opinión es compartida también por Tina Alser, quien dijo que, justo después de las elecciones, el número de consultas recibidas en su oficina respecto a métodos rejuvenecedores "los ha inundado".
Las personas que se han sometido a los tratamientos en Washington no son todas de la capital. Algunas, como Jan Lynch, de 59 años, confesó al diario que, el sábado, mientras Obama efectuaba su recorrido en tren desde Filadelfia a Washington, ella aprovechó para pasarse por la consulta de Sundaram.
Y es que Lynch, que ha viajado desde California hasta el DC para asistir a la jura de Obama y a uno de los bailes de esmoquin con los que se celebrará su llegada a la Casa Blanca, quiere estar "lo más guapa posible".
El repunte del número de procedimientos estéticos ha disipado, al menos de momento, el temor que muchos cirujanos plásticos tenían a finales de 2008, cuando, en un 96% de los casos, se mostraron preocupados por los efectos que la crisis económica iba a tener en sus trabajos, según una encuesta de la Academia de Cirugía Plástica de EE.UU.
De momento, todo parece celebración.