Centroamérica tiene su primer Santo


Centroamérica tiene su primer santo en el hermano Pedro de San José Betancur, un misionero nacido en España que llegó a Guatemala a los 25 años, donde realizó labores humanitarias desde su hospital de pobres mantenido por la caridad y trabajó en un telar.
El hermano Pedro nació el 19 de marzo de 1626 en el pueblo de Vilaflor, Tenerife-Canarias y en sus primeros años laboró junto a su padre, Amador González, como pastor de ovejas.
Hacia 1654 comenzó la fundación de un hospital para pobres, donde atendía y curaba a enfermos expulsados de otros centros, alimentaba a vagabundos y trabajaba en la creación de la que posteriormente sería la Orden de los Hermanos Bethlemitas o Belemitas, en honor al lugar donde nació Jesucristo.
En 1698, 31 años después de su muerte, los bethlemitas iniciaron los trámites para su canonización y lograron que en 1710 el papa Clemente XI concediera el "dubio" o duda eclesiástica; mientras que en 1771, el Papa Clemente XIV lo declaró venerable.
Sin embargo, el proceso fue suspendido en 1820 cuando las Cortes de Cádiz decretaron la extinción de los bethlemitas por apoyar la independencia de Guatemala de la Corona Española. El proceso fue retomado en 1960.
La canonización del misionero, dio por terminado el proceso que comenzó 31 años después de su muerte, registrada el 25 de abril de 1667, cuando contaba con 41 años, en la colonial ciudad de Antigua.
El nuevo santo fue elevado a los altares al confirmarse, el 7 de julio del 2001, la milagrosa sanación de un niño de cinco años de edad, Adalberto González, que padecía un cáncer linfático terminal y quien fue sanado por intercesión del hermano Pedro, lo cual fue aceptado por la Santa Sede tras recibir el informe respectivo de la Comisión Médica del Vaticano.


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95563
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América