Los presidentes de Venezuela, Cuba, Bolivia y Honduras celebraron hoy su propia fiesta bolivariana en la ciudad brasileña de Salvador, tras participar en la Cumbre de América Latina y el Caribe.
El venezolano Hugo Chávez, autoproclamado miembro del "eje del mal", término acuñado por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, para designar a quienes considera sus "enemigos", invitó al cubano Raúl Castro, al boliviano Evo Morales y al hondureño Manuel Zelaya a sumarse a un homenaje a Simón Bolívar en Salvador.
Chávez aprovechó la Cumbre organizada por el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva para develar un busto de Bolívar en Salvador y, de paso, darse un baño de masas durante su visita a Brasil.
Lo anterior no había sido posible en el lujoso balneario de Costa do Sauípe donde se desarrolló la cita presidencial, distante 75 kilómetros de la capital bahiana, y convertido en una fortaleza rodeada de militares y policías para garantizar la seguridad de los mandatarios asistentes.
El líder venezolano conmemoró el 178 aniversario de la muerte de Simón Bolívar con el descubrimiento de un busto del llamado "Libertador" de América, ante unos 200 simpatizantes de los Movimientos Sin Tierra y del Partido Comunista de Brasil, que corearon consignas a favor de Chávez y de la revolución cubana.
"Basta, aquí no manda más Estados Unidos, mandan nuestros pueblos", proclamó Chávez en un discurso en el que se refirió a la Cumbre presidencial para asegurar que "ha sido una de las reuniones más extraordinarias" a las que ha asistido.
También Raúl Castro tomó la palabra durante unos minutos para rememorar viejas anécdotas de la revolución que llevó al poder en enero de 1959 a su hermano, Fidel, a quien sustituyó provisionalmente en agosto de 2006 y de forma oficial el pasado febrero.
Hugo Chávez ha convertido en habituales en los últimos años este tipo de actos proselitistas multitudinarios paralelos a las citas presidenciales latinoamericanas.