Chile adoptará el sistema de televisión digital conocido como ISDB-T con MPEG4, una norma creada por Japón, adaptada por Brasil y que ya ha sido acogida por países vecinos como Argentina y Perú, anunció hoy la presidenta, Michelle Bachelet.
Tras varios estudios, el Gobierno chileno estimó que la norma japonesa "permite una mejor calidad de recepción de la televisión digital", dadas las características geográficas del país, y "posibilita, al mismo tiempo, que surjan más alternativas de programación para los televidentes".
Además, el estándar denominado ISDB-T (Integrated Services Digital Broadcasting Terrestrial) permite "captar la televisión de libre recepción en el celular", destacó la mandataria.
Bachelet anunció la decisión, aplazada durante meses, junto al ministro de Transporte y Comunicaciones, René Cortázar, quien aseguró que en el próximo año Chile ya dispondrá de transmisores digitales en el país.
Con la decisión chilena, el sistema japonés -que en realidad también es de Brasil, puesto que en ese país fabrica la tecnología necesaria- le arrebató un socio más a su principal competidor, el sistema europeo, y se puso a la cabeza en América Latina, una región de unos 400 millones de habitantes.
Bachelet explicó que a partir de ahora "comienza un camino de adaptación de todas las empresas televisivas y, al mismo tiempo, se requiere que toda la comunidad esté cada vez más informada sobre las ventajas y requerimientos de la televisión digital".
De esta forma, Chile se suma a los países latinoamericanos que se empiezan a preparar para el "apagón" del actual sistema analógico que en la Unión Europea ya se inició y que en menos de cuatro años también acabará con los antiguos receptores en Estados Unidos.
La televisión digital permite obtener una mayor calidad de imagen, comparable a la de un DVD, y una señal que, por ser digital, funciona sin interferencias.
Aunque la transición es lenta, los pioneros ya han emitido sus primeras señales de prueba e incluso Uruguay va un paso adelante con un proyecto para teléfonos móviles.
En diciembre de 2007, Brasil comenzó con transmisiones digitales de prueba en Sao Paulo, mientras que Uruguay lanzó en 2008 el servicio de televisión digital para teléfonos móviles, que a pesar de un proyecto piloto, lo ubica a la vanguardia de la innovación tecnológica en la región.
"Este salto en el campo de las posibilidades televisivas debemos verlo como una gran oportunidad para el mejoramiento de la calidad de los contenidos que reciben las personas. La tecnología por sí sola no mejora los hábitos ni amplía los conocimientos", puntualizó Bachelet.
Antes de Chile, Argentina, Brasil y Perú también adoptaron la norma japonesa ISDB-T, mientras que México apostó por la estadounidense ATSC, y Colombia, Panamá y Uruguay por la europea DVB.
Sistema japonés de TV digital lidera en Latinoamérica tras adhesión chilena
Antes que Chile, Argentina, Brasil y Perú optaron por el estándar japonés ISDB-T, mientras que Colombia, Panamá y Uruguay lo hicieron por el europeo DVB. El sistema estadounidense ATSC apenas tiene un cliente: México.
Por ahora son solo estos ocho países latinoamericanos los que han decidido ya su herramienta para la era de la TV digital, que arrancará tras el "apagón" del actual sistema analógico que, para Estados Unidos y la Unión Europea, ocurrirá en no más de cuatro años.
La presidenta chilena, Michelle Bachelet, justificó la decisión de su Gobierno en que la norma japonesa "permite una mejor calidad de recepción de la televisión digital", dadas las características geográficas del país.
"Posibilita, al mismo tiempo, que surjan más alternativas de programación para los televidentes" y "captar la televisión de libre recepción en el celular", explicó la mandataria, quien aseguró que el próximo año Chile dispondrá de transmisores digitales.
Hace apenas dos semanas Argentina también formalizó su decisión de adoptar el estándar denominado ISDB-T (Integrated Services Digital Broadcasting Terrestrial) como base para su sistema de televisión digital terrestre a partir de un informe técnico de la Universidad de San Martín.
Un elemento a favor de la norma japonesa, que en realidad es también es de Brasil, pues ese país fabrica la tecnología necesaria, es, según Argentina, que brinda mayores posibilidades de fabricar localmente algunas de las partes para los artefactos.
Argentina fue en realidad un pionero en decidir cuál iba a ser su estándar para disfrutar de una televisión con una calidad de imagen comparable a la de un DVD y una señal a prueba de interferencias.
En 1998, siendo presidente Carlos Menem, anunció la adopción del estándar estadounidense. Era la época de las "relaciones carnales" con EE.UU., como las bautizó el entonces canciller argentino, Guido di Tella.
Sin embargo, una organización no gubernamental, el Consejo de TV Digital, pidió a la justicia anular esa decisión, por considerar que se había adoptado a partir de supuestos tecnológicos falaces y sin consultar a la sociedad civil.
La justicia nunca se pronunció sobre el asunto, pero en el 2000 el Gobierno de Fernando de la Rúa dio marcha atrás a la adopción del sistema estadounidense, lo que quedó ratificado el 28 de agosto pasado con la publicación de la resolución de la Secretaría de Comunicaciones en favor de la norma japonesa.
Perú fue el anterior país que se sumó al estándar japonés-brasileño para la televisión digital, que se prevé que comenzará a operar en ocho de sus ciudades en 2015, al firmar en abril pasado un convenio para adoptar dicho sistema.
Aunque la transición hacia la era de la televisión digital es lenta, ya ha habido algunas experiencias piloto.
En diciembre de 2007, Brasil comenzó con transmisiones digitales de prueba en Sao Paulo, mientras que Uruguay lanzó en 2008 el servicio de televisión digital para teléfonos móviles, como un proyecto piloto.
En México, según la página web de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte, se estableció "un calendario de transición para que las diferentes estaciones del país inicien y consoliden transmisiones digitales", con el fin de que en 2021 sean las únicas.
La Comisión Nacional de Televisión de Colombia planea que dentro de dos años el 25 por ciento de los usuarios esté conectado al nuevo sistema y que en diez años se haya completado la transición.
En Venezuela, el Gobierno descartó la opción estadounidense y efectuó pruebas piloto en agosto y septiembre de 2007 con las plataformas europea y japonesa.
Al respeto, el presidente venezolano, Hugo Chávez, afirmó el pasado 9 de agosto que su Gobierno está en la fase final de las negociaciones con Brasil y Japón para "instalar el sistema más avanzado de televisión digital" en Venezuela.
En tanto, el presidente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel), José Rafael Vargas, anunció el viernes pasado que la decisión sobre el sistema de televisión digital que adoptará el país será anunciada en enero próximo.
Para la Superintendencia de Telecomunicaciones de Bolivia, el sistema de la televisión digital todavía es un proyecto de muy largo plazo, sin fechas definidas para tomar una resolución.
Ecuador aún no se decide por una de las tres plataformas y advirtió a los ciudadanos de que no es conveniente comprar aparatos de TV digitales, pues podrían no servir para la norma que finalmente se elija.
El 27 de mayo pasado la Unión Europea volvió a reunirse con el Gobierno ecuatoriano para negociar la oferta de su estándar de televisión digital, sin embargo, días antes el presidente Rafael Correa había indicado que estudia apoyar el sistema japonés-brasileño.
"En principio, nosotros quisiéramos apoyar a un hermano latinoamericano como Brasil, que es el que produce la tecnología para ese sistema de televisión digital", comentó.
En Paraguay, la Comisión Nacional de Comunicaciones (Conatel) emprendió un proyecto dividido en tres fases, sin fechas concretas, para implantar la TV digital.
Panamá aprobó el pasado 12 de mayo un decreto ejecutivo para la implementación de la norma europea, y en los países de Centroamérica el asunto no ha ocupado por ahora la atención de los Gobiernos.
Por su parte, Cuba creó una comisión técnica para estudiar la implantación en la isla de la televisión digital, proceso que puede durar unos 15 años.