A cinco días de que su selección debute en el Mundial, Chile vive inmerso en una auténtica efervescencia mediática y publicitaria que apela a la unidad nacional y exalta los ánimos de un país que aún se intenta reponer de los golpes asestados por el terremoto de febrero.
Los chilenos se muestran confiados en que la 'Roja' del argentino Marcelo Bielsa cuajará una buena actuación en este Mundial, el octavo en el que está presente, y para animar a su selección se estima que cerca de 7.000 aficionados acompañarán al equipo en Sudáfrica.
Pero mientras esos afortunados podrán vivir de cerca los partidos que Chile disputará en la primera ronda ante Honduras, Suiza y España, la mayoría se prepara para sortear las obligaciones escolares y laborales y ver los choques en una pantalla plana.
Las ventas de televisores se han disparado, el fútbol se ha colado en todos los programas y la publicidad no da respiro a los telespectadores, ansiosos por ver a la 'Roja' de vuelta en un Mundial tras su paso por Francia'98, cuando llegó a octavos de final.
Tal es el entusiasmo colectivo que Claudia Conserva, una conocida presentadora chilena de televisión, prometió que animará desnuda su programa si la 'Roja' se corona campeona por primera vez en la historia.
El principal hito en el currículum de la selección chilena es el tercer puesto que logró en 1962, cuando el Mundial se disputó en territorio nacional. Desde entonces, la 'Roja' no ha vuelto a ganar ningún partido en una Copa Mundial.
Tanto es así que el último choque en el que Chile venció fuera de su país en un Mundial se remonta al año 1950 en Brasil.
"Después de muchos fracasos, la venida de un entrenador que ha transformado al equipo y la excelente presentación en las clasificatorias han generado enormes expectativas frente a algo que puede ser fuente de movilización, pero también de frustración", dijo a Efe el sociólogo Manuel Antonio Garretón.
Este experto señala que el fútbol constituye un "elemento de identidad" que se ve reforzado ante la "situación de relativa depresión" que vive el país, cuya capacidad de superación ante la adversidad se espera trasladar también al ámbito deportivo.
Como muestra de ese espíritu, una bandera chilena que se convirtió en símbolo de la catástrofe ondea ya en el campo de entrenamiento de Chile en Sudáfrica, aún sucia y rota, tal como la recogió un pescador tras el tsunami que arrasó la localidad costera de Talcahuano.
Según un estudio del instituto demoscópico Ibope, el 9 por ciento de los chilenos está "loco por el fútbol", es decir, acudió a un estadio en los últimos doce meses, ve partidos por la televisión frecuentemente y practica este deporte al menos dos veces por mes.
Aun así, casi toda la sociedad parece estar imbuida por la exaltación colectiva que tiene como único foco de interés la ciudad sudafricana de Nelspruit, sede de la delegación nacional, a la que Chile llegó el pasado día 6.
Los tres encuentros de esta fase clasificatoria se verán en Chile por la mañana, el miércoles 16 ante Honduras a las 07:30 horas locales (11:30 GMT), el lunes 21 contra Suiza a las 10:00 horas (14:00 GMT) y el viernes 25 a las 14:30 (18:30 GMT) contra España.
A sabiendas de que el fútbol distrae hasta a los menos fanáticos, tanto el Gobierno como las empresas ya han tomado medidas con el fin de flexibilizar horarios y garantizar que los trabajadores puedan disfrutar de los goles de la 'Roja'.
Para ello, el Parlamento aprobó en mayo un proyecto de ley que solicita al Ministerio del Trabajo que se coordine con este fin con las organizaciones empresariales y sindicales, que se han mostrado dispuestas a unirse en una sola voz para apoyar a la selección.
Así, en muchas oficinas ya se han adquirido nuevas pantallas para ver el Mundial, que luego se sortearán entre aquellos trabajadores que ganen las tradicionales apuestas con las que los aficionados calientan motores.
También muchos obreros de la construcción podrán abandonar los andamios para gritar junto a la selección siempre que después recuperen sus horas de trabajo, ya sea extendiendo su jornada diaria o trabajando el sábado por la mañana.
Igual que sus padres, los escolares harán un alto en las clases para asistir a una lección de fútbol internacional, gracias a otro proyecto similar aprobado por el Parlamento en el se solicita al Ministerio de Educación una flexibilización de los horarios.
Pero el Mundial llegará incluso a alterar la agenda gubernamental, cuyas actividades se adaptarán al horario del Mundial.
Todo, simplemente porque el fútbol mueve la pasión de políticos, empresarios, empleados y colegiales por igual.