La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, se reunió hoy con el ministro de Exteriores de China, Yang Jiechi, para analizar la relación bilateral, en lo que supuso el primer contacto de la mandataria con un alto funcionario de ese país, rodeada del hermetismo de la delegación asiática.
Chinchilla y varios de sus ministros, entre ellos la de Comercio Exterior, Anabel González, se reunieron en casa presidencial por espacio de casi dos horas con Jiechi, a quien acompañó una delegación de cinco funcionarios, incluido el embajador chino en San José, Li Changhua.
Tras la reunión no se ofrecieron declaraciones a la prensa, pero el canciller costarricense, René Castro, explicó en un boletín que se trató de "una sesión de trabajo", que continuará más tarde en la Cancillería sin la presencia de la mandataria.
Castro dijo que Costa Rica espera desarrollar una agenda con China para los próximos años que incluye proyectos de infraestructura y energía en Costa Rica, mientras el país asiático tiene interés en temas como la biotecnología.
Los principales objetivos de Costa Rica son, según Castro, lograr más inversión conjunta, principalmente en grandes proyectos hidroeléctricos que reduzcan la utilización de hidrocarburos para la generación eléctrica.
La visita de Jiechi se da un mes después de una polémica por la negativa de Costa Rica a otorgar visas de trabajo a 100 obreros chinos que trabajarían en la obra de un edificio de apartamentos privados con diseño y tecnología china.
Dicha edificación sería construida por la misma empresa que realiza el nuevo estadio nacional de fútbol de Costa Rica, con un costo de 83 millones de dólares y donado por Pekín.
El canciller Castro se reunió a finales de ese mes con el embajador chino en el país centroamericano, Li Changhua, para expresarle la molestia por presiones ejercidas por el agregado comercial de esa delegación, Mao Furong, para el otorgamiento de las visas.
Costa Rica y China establecieron relaciones diplomáticas en junio de 2007, luego de que el entonces presidente costarricense, Óscar Arias, rompió los vínculos con Taiwán, a la que China considera una provincia rebelde.
Desde entonces se han firmado diversos acuerdos de cooperación como la compra de bonos costarricenses por parte de China por 300 millones de dólares.
Además, un convenio para un proyecto conjunto que abarca la construcción de nuevas instalaciones en la refinería estatal de Moín, provincia de Limón (Caribe) y el arrendamiento con opción de compra de equipo por hasta 25 años, por un costo total de unos 1.000 millones de dólares, la gran mayoría financiado por bancos chinos.