Chrysler solicitó hoy al Congreso un "préstamo puente" de 7.000 millones de dólares para hacer frente a su crisis de liquidez, en el marco de un plan de reestructuración y viabilidad a largo plazo.
Chrysler presentó el plan para completar la reestructuración iniciada en 2007, después de que lo hicieran Ford y General Motors, como condición para que el Congreso comience a estudiar una iniciativa para el rescate de la industria automotriz, de la que dependen alrededor de cinco millones de empleos en EEUU.