La científica paquistaní Aafia Siddiqui fue hallada hoy culpable por un jurado de Nueva York de un total de siete delitos relacionados con el intento de asesinato de ciudadanos estadounidenses y ataque a mano armada mientras se encontraba detenida en Afganistán.
El juicio contra Siddiqui, de 37 años y residente en Estados Unidos entre 1991 y 2002, se inició a mediados de enero en Manhattan después de que, durante un interrogatorio en 2008, se apropiara del arma de uno de los militares presentes y disparara al grupo que la interrogaba mientras expresaba su deseo de matar a estadounidenses.
Ese altercado, en el que no consiguió herir a nadie, conllevó el traslado de Siddiqui a Estados Unidos y este miércoles fue el responsable de que un jurado la declarara culpable, tras varios días de deliberaciones, de un total de siete delitos relacionados con el intento de asesinato y ataque a mano armada.
"Este veredicto viene de Israel y no de Estados Unidos. De ahí es de donde viene la ira. Puedo testificar sobre ello y tengo pruebas que lo corroboran", dijo la científica al jurado, cuando el portavoz de éste desveló su decisión, según medios locales.
A la espera de que el juez del caso dicte sentencia, Siddiqui podría enfrentarse a una pena de hasta sesenta años de cárcel.
El juicio contra Siddiqui, educada en el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts y en la Universidad Brandeis, ha estado marcado por la polémica debido a la actitud mostrada por la acusada desde su inicio, cuando aseguró su intención de boicotear un proceso judicial que a su entender estaba "lleno de mentiras e hipocresía".
Durante las semanas que ha durado el juicio, la científica ha tenido que ser expulsada de la sala en diversas ocasiones ante su reiterada negativa a declarar y a la actitud pasiva que mostraba ante los abogados y el tribunal.
Siddiqui, sin embargo, prestó declaración la semana pasada, cuando explicó que la acusación a la que se enfrentaba era "una gran mentira", ya que ella jamás sostuvo el arma con sus manos, y que el altercado durante el interrogatorio se produjo porque ella se intentaba defender de supuestas torturas.
La científica había sido detenida en Afganistán el 17 de julio de 2008 para investigar sus posibles conexiones con la red terrorista Al Qaeda y, un día después, se sometió al interrogatorio de una delegación de militares y policías estadounidenses durante el que ocurrieron los hechos.
Ante los disparos de Siddiqui, los estadounidenses abrieron fuego contra ella, que tuvo que ser atendida en un hospital militar.
En el momento de su detención, Siddiqui llevaba consigo una serie de manuscritos en los que se detallaban distintos lugares de Nueva York, como el puente de Brooklyn o la Estatua de la Libertad, como supuestos objetivos terroristas, además de instrucciones sobre cómo manipular varios elementos químicos así como armas biológicas.
El caso ha levantado cierta polémica en Pakistán y entre algunas organizaciones de derechos humanos, que se han quejado del proceso que siguieron las autoridades estadounidenses para trasladar a la mujer de Afganistán a este país, ya que, tras el altercado en el país asiático, su familia desconoció el paradero de Siddiqui durante un tiempo.