Cientos de indios acamparon hoy en Brasilia, donde durante esta semana protestarán contra proyectos de desarrollo que el Gobierno de Dilma Rousseff promueve en la Amazonía y otras regiones del país habitadas por diversas tribus.
El "Campamento Tierra Libre" fue levantado en la Explanada de los Ministerios, frente al Congreso, a unos 300 metros del vecino del Palacio presidencial de Planalto, y durante los próximos cuatro días será un gran espacio de debate sobre la situación del cerca de medio millón de indígenas que existe en Brasil.
La mayor preocupación de las tribus radica en los proyectos de infraestructura que el Gobierno lleva a cabo o tiene planes de construir en regiones indígenas o aledañas.
Según un informe del Consejo Indígena Misionero (Cimi), organismo vinculado al Episcopado brasileño, actualmente son 434 los proyectos del Gobierno que "afectan o afectarán directamente" a las tierras que ocupan los indios y 195 de ellos están volcados a la producción de energía, en su mayoría hidroeléctrica.
El principal de esos proyectos es la represa de Belo Monte, que comenzó a ser construida en el río Xingú, afluente del Amazonas, y cuyas obras obligarán a desplazar a cerca de 50.000 campesinos e indios del municipio de Altamira, en el estado amazónico de Pará.
"El Gobierno quiere construir la represa sin escuchar la opinión de los pueblos indígenas", declaró a periodistas Josinei Nascimento Gonçalves, de la tribu Arara, que habita en la región afectada por las obras de la represa y, que al igual que unos 800 indios, participa en el campamento.
El proyecto está salpicado de polémicas en las que ha entrado hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA), que ha pedido paralizar las obras hasta que se constate su real impacto ambiental y social.
La agenda de las tribus contiene otras viejas pendencias con el Gobierno, que pasan por la delimitación de muchas reservas y por la aprobación del llamado Estatuto de los Pueblos Indígenas, un texto legal que tramita en el Congreso desde 1991 y contiene una serie de propuestas de regulación para sus tierras.
En Brasil existen unos 480.000 indios de 227 etnias, que en su mayoría habitan en cerca de 600 reservas que ocupan 109,6 millones de hectáreas, que representan el 13 % del territorio nacional.
Los indios reunidos en Brasilia aspiran a ser recibidos por la presidenta Dilma Rousseff, con quien han pedido una audiencia para el próximo jueves, día en que será clausurado el campamento.
"Esperamos que Dilma sea comprensiva y nos escuche, porque hasta ahora no ha hecho nada por los indígenas", dijo a periodistas Leia Caiobá, representante de una etnia que habita en el estado de Mato Grosso do Sul.
En esa región, según Caiobá, la "gran amenaza" que enfrentan los indios es la fuerte expansión de la frontera agropecuaria, que ya penetra en tierras indígenas y ha desplazado a muchos de los "habitantes originarios" de esa región.