Cientos de palestinos pidieron hoy en Nablus (norte de Cisjordania) a las dos principales facciones, Al-Fatah y Hamás, que pongan fin a años de división, en el primer acto de una campaña en pro de la reconciliación interna palestina.
Los participantes portaban banderas palestinas y pancartas que pedían la unidad entre los dos movimientos, particularmente enfrentados desde junio de 2007 (cuando Hamás tomó el control de Gaza) y que negocian su reconciliación sin éxito desde hace años, informó la agencia oficial palestina "Wafa".
Convocada bajo el lema "El pueblo quiere el fin de la división" (un guiño a las revueltas árabes), la marcha supone el pistoletazo de salida a una amplia campaña para presionar a los liderazgos de Hamás y Al-Fatah a que acaben con el cisma, que ha dejado dos gobiernos palestinos separados geográfica e ideológicamente: uno de Hamás en Gaza y otro, vertebrado por Al Fatah, en Cisjordania.
"El proyecto palestino está en riesgo por la división de Gaza y Cisjordania", declaró Abas Zaki, miembro del Comité Central de Al Fatah y uno de los participantes.
También acudió a la convocatoria Naser Edín Shaer, uno de los líderes de Hamás en Cisjordania, que recordó que una mayoría de los palestinos quiere ver cómo la reconciliación se hace realidad.
Uno de los principales artífices del diálogo entre ambos grupos, el empresario palestino Munib Al Masri, lamentó en la marcha que el islamista Hamás y el nacionalista Al Fatah sigan enfrentados, en vez de luchar de la mano contra la ocupación israelí y la "judeización de Jerusalén".
El camino a la reconciliación pareció abrirse el pasado mayo con la firma en El Cairo de un documento.
El pacto quedó pendiente de aplicación durante meses, principalmente por diferencias sobre la figura del futuro primer ministro y por la petición de ingreso de Palestina como Estado en la ONU.
En febrero pasado, el máximo dirigente de Hamás, Jaled Meshal, y el presidente palestino y líder de Al Fatah, Mahmud Abás, acordaron en Doha que, además de la Presidencia, Abás asumiese la jefatura del gobierno tecnócrata interino que preparase las elecciones.
El acuerdo fue visto como un gran paso adelante que desbloqueaba uno de los puntos más sensibles, pero pocos días después recibió un importante jarro de agua fría cuando, en una insólita muestra pública de divergencias internas, el liderazgo de Hamás en Gaza lo criticó.
Desde entonces apenas han avanzado los esfuerzos de reconciliación y ya se da por sentado que los comicios legislativos y presidenciales palestinos, previstos para el próximo 4 de mayo, no se celebrarán en esa fecha.