CIERRES**Se ha vuelto a una indeseable costumbre, utilizada hasta la saciedad y para la desesperación de toda una ciudad ya de por sí convulsionada: el cierre de calles y avenidas para protestar por cualquier cosa.
INAUDITO**Que estos cierres se intenten, pues vaya y venga. Ocurre en casi todas las ciudades del planeta. Pero que se extiendan por varias horas, únicamente sucede en Panamá, país de autoridades venales y de policías inoperantes.
IMPACTO**Si pudiera cuantificarse el daño que se le hace a la actividad económica, y a la vida de personas que intentan sobrevivir en tiempos de crisis, habría que mandarle el dato al director de la Policía, para que proceda.