CIFRAS**Los maquillajes contables de las cifras para reflejar que el peso de la deuda pública no es tanta como parece, con el artilugio - justificado técnicamente - de actualizar la forma como se pondera, pueden ser aceptables por los especialistas y hasta por las entidades financieras de crédito internacional y por las evaluadores de riesgo. De ese modo, sin producir un balboa de más, hacemos el milagro de elevar el Producto Interno Bruto.
ENGAÑO**Lo único que hacen los contables es sumar cosas que antes no registraban o lo hacían a valores menores. Eso, aunque nos cuesta, lo entendemos, sobre todo si se acepta en otros países conforme a patrones uniformes. Pero no nos debe llevar a engaños y hacernos sentir llenos cuando la realidad es que estamos hambrientos, o a creernos ricos estando igual de pobres, o a sentirnos sin deudas cuando estamos hasta el cuello.
DESEMPLEO**Si para el Banco Mundial desempleado es quien ha buscado infructuosamente empleo en el último mes y no quien tiene más de un mes sin intentarlo, está bien. Lo que está mal es que si adoptamos esta nueva forma de contar desempleados, en vez de -como hacemos- incluir en la cuenta a los que han aplicado a un trabajo sin lograrlo en los últimos tres meses, no nos engañemos cuando como por magia- baje la cifra de parados de 13% a 9%.