Cualquier movimiento de población no planeado supondrá un gran riesgo para los civiles, afirmó ayer Martin Barber, jefe de los servicios de desminado del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de la ONU.
Barber explicó en rueda de prensa que no se conoce cuál es el número de minas que existen en Afganistán: "unos dicen tres millones, otros añaden un cero, treinta millones, pero la verdadera respuesta es que nadie lo sabe."
"Cualquier movimiento de población no planeado sobre carreteras que no están señaladas añade un importante riesgo porque pueden entrar en campos de minas", dijo Barber.
El funcionario internacional expresó su preocupación por las informaciones sobre desplazados que se van de las grandes ciudades hacia las áreas rurales y los que se acercan a las fronteras.
Barber comentó que una gran parte de las minas proceden del tiempo en que las tropas soviéticas invadieron el país, aunque señaló que "cualquier enfrentamiento en tierra ha llevado en el pasado a plantar minas" por todas las partes en conflicto.
Sin embargo, dijo que hace dos años el régimen taliban anunció que no iba usar minas en el futuro, algo que ha cumplido hasta el momento, y que Barber espera continué en adelante con un compromiso igual por el resto de las partes.
Barber destacó que "el programa de remoción de minas se realiza en Afganistán desde hace doce años" por lo que "se han hecho grandes progresos en limpiar zonas que ahora son productivas."
El programa de remoción de minas emplea más de 4,000 afganos que trabajan en nueve organizaciones no gubernamentales afganas y seis internacionales. Antes del 11 de septiembre, día en que se perpetraron los ataques terroristas en los Estados Unidos, el programa de la ONU se redujo por falta de fondos, ya que se necesitaban 21 millones de dólares y sólo habían recibido 12 millones.
Barber indicó que tras los últimos acontecimientos el programa ha quedado prácticamente paralizado, pese a lo cual fue optimista y dijo que espera que pronto se reanude.
Preguntado sobre los cuatro afganos que murieron debido a una de las bombas lanzadas en los ataques que llevan a cabo Estados Unidos y Reino Unido, Barber dijo que trabajaban para ATC, la organización más grande en el programa, que emplea a más de 1,100 personas.
También aseguró que las instalaciones del programa están identificadas perfectamente con banderas que señalan que son lugares de las Naciones Unidas. Agregó que "al peligro de las minas se añade el de las bombas lanzadas que no han explotado".