Los sindicatos de cocaleros de la zona boliviana del Chapare y el arzobispo católico Tito Solari, que denunció que en esa región hay niños que venden cocaína, hicieron las paces tras semanas de enfrentamiento y prometieron luchar juntos contra el narcotráfico, informaron hoy medios locales.
Solari, de origen italiano, se reunió anoche con dirigentes de los cocaleros, cuyo máximo líder sigue siendo el presidente Evo Morales, para superar la tensión causada por una denuncia del prelado de que a los viajeros que van al Chapare, en el centro del país, les "llegan chicos a ofrecer cocaína".
"Gracias a la confianza mutua, al respeto mutuo, hemos compartido preocupaciones, sobre todo hemos sentido que es posible un encuentro y que nuestro anhelo es el de contribuir, colaborar, para construir juntos el bien de nuestras comunidades y de nuestros jóvenes", dijo el arzobispo al concluir la reunión.
A su vez, el presidente de la Mancomunidad de Municipios del Trópico de Cochabamba, Rimer Ágreda, aseguró que el asunto ya "es caso cerrado" y agradeció a la Iglesia católica su buena voluntad y preocupación.
El viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, encargado de la lucha antidrogas, también asistió al encuentro y anunció que la Iglesia, el Gobierno y la sociedad trabajarán juntos para "extirpar esa lacra que es el narcotráfico".