En este día es la primera vuelta de la elección presidenciales en Francia.
La última mujer que gobernó a Francia fue la madre del rey Sol.
Eso ocurrió hace exactamente 379 años. Toda vez que Ana de Austria en su calidad de reina consorte (viuda) de Francia y Navarra, regentó el poder hereditario de su hijo Luis XIV del 18 de octubre de 1615 al 14 de mayo de 1643.
Probablemente después de casi cuatro siglos, Francia vuelva a tener una mujer como jefa del estado. ¿Y tal vez otra mujer como jefa del gobierno? La primera en el palacio de los Elisios y la segunda en el palacio de Matignon, dirigiendo la política del gobierno.
¿Quiénes son esas mujeres?
Francia es el único régimen semi presidencial de la Unión Europea desde 1958. Ella escoge a su Presidenta(e) al sufragio universal directo en una elección únicamente presidencial a escrutinio mayoritario en dos vueltas. En 2022, estas dos vueltas tendrán lugar los domingos 10 y 24 de abril próximo.
En esa elección a 2 vueltas solo está en juego la silla presidencial. Asumamos, según lo que indican las encuestas: "Le Pen y Macron pasan a la segunda vuelta".
Ahora imaginemos que Macron se encuentre en la segunda vuelta frente a un electorado que necesita para ganarle a Le Pen, pero este electorado decide romper el mito del "Pacto Republicano", frente a las ideas "extremistas" como las que le endilgan a Marine Le Pen, y entonces vota por ella con los ojos cerrados y agobiado por la situación económica.
Entonces Macron podría encontrarse en serios problemas. Máxime cuando el partido Socialista no tiene el mismo caudal de votos que hace cinco años, y además que la extrema izquierda es anti macronista como lo demuestran los chalecos amarillos y la misma campaña electoral.
Diferente al 2017 ahora Macron podría tener seriamente tres adversarios electores principales: Le Pen, Zemmour (con Marion) y Pécresse, sin pacto Republicano, lo que podría en un momento dado darle un triunfo reñido a Marine Le Pen. Asumiendo que la mayoría de votantes de Pecresse y Zemmour voten por Le Pen y no por él. Esto guillotinaría la utopía del mito del pacto republicano francés de hace 3 décadas.
JM Le Pen la denomina la nueva revolución patriota de Francia, exhortando así a los ciudadanos y ciudadanas a convalidar el voto soberano, a favor de su hija y sobre todo castrar para siempre el mito del "Pacto Republicano", fuerza única de Macron.
Y la sobrina (Marion) descendiente de la dinastía Le Pen, baila tango en Chamonix-Mont Blanc con Éric Zemmour, por lo que este misterio de la Trinidad junto a Don Juan, puede convertirse en una caja de Pandora para el ilustre presidente galo Macron y sufrir en fin una derrota frente a Marine Le Pen.
Si Le Pen ganara la silla presidencial de los Elisios, no tendría un sustento sólido para crear un gobierno, pues su talón de aquiles es qué tal vez necesite los diputados de Pécresse y Zemmour para componer una gobernabilidad para el quinquenio que se avecina (2022-2027). Sin esto Francia no funcionaría porque el palacio Borbón es tan importante como el palacio de los Elisios. Son soberanías paralelas distintas, aunque unidas por el pueblo galo y el palacio de Matignon.
Al final y según la regla francesa quien gane el ejecutivo y componga mayoría en el legislativo (diputados) es el único que puede gobernar Francia. De lo contrario el ejecutivo tiene que disolver la cámara de diputados hasta encontrar una mayoría cónsona para dirigir a Francia.