El escritor colombiano William Ospina, ganador del "Rómulo Gallegos" de 2009 con su novela "El país de la canela", aseguró hoy que su nación es "una feria de la adrenalina", donde "parece que todos los días son distintos", aunque solo hay una mala situación persistente.
"Colombia vive como una feria de la adrenalina", donde cada día hay alarmas, sobresaltos, angustias que producen la sensación de que hay muchos cambios, pero en el fondo se trata de "una realidad muy dura que es muy persistente", declaró el escritor en entrevista con Efe en La Habana.
Ospina (Padua, Colombia, 1954) está en Cuba como invitado de la "Semana de Autor" de la Casa de las Américas, con un programa que incluye conferencias y coloquios sobre su obra.
Actualmente escribe "La serpiente sin ojos", que cerrará la trilogía iniciada con "Ursúa" (2005) y seguida por "El país de la canela" (2008), inspirada en el conquistador, sacerdote, cronista y poeta sevillano Juan de Castellanos (1522-1607).
"Cuando terminé de escribir mi libro sobre Juan de Castellanos en 1999, pensé que ya había ajustado cuentas y que toda mi deuda con la literatura del siglo XVI ya estaba pagada, y fue en ese momento que se me ocurrió escribir no una sino tres novelas sobre el mismo tema", explicó.
Después quiere emprender nuevas "aventuras literarias" sobre la historia de América, como el viaje del barón alemán Alejandro de Humboldt por este continente en el siglo XVIII, y otras relacionadas con su vida personal, aunque piensa que "lo más difícil es hablar de uno mismo".
"Ojalá que estas tres novelas me enseñen lo suficiente como para emprender una mirada en un relato sobre el siglo XVIII y que todo eso me ayude para algún día contar historias mías, de las que tengo en la memoria", añadió.
En el panorama literario americano ve "polifonía, pluralidad de voces, de aventuras e inquietudes literarias, de influencias de distintos lugares del mundo".
Ospina destaca la generación de grandes escritores del siglo XX, marcada por Jorge Luis Borges, Juan Rulfo, Pablo Neruda, Alejo Carpentier, José Lezama Lima, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, que "ya tenían un diálogo complejo con el mundo y han sido muy influyentes".
Pero también cita a autores más recientes, como los argentinos Daniel Somoilovich y César Aira, el colombiano Fernando Vallejo y el mexicano Juan Villoro.
Premio Nacional de Literatura de Colombia en 2006, Ospina ve Internet como "un vehículo para compartir información, una especie de cisterna, de gran pozo de la memoria".
"Es útil, pero no podemos permitir que usurpe el lugar que le corresponde a nuestro criterio, a nuestra valoración, a nuestros principios y a nuestra posibilidad de analizar y extraer las conclusiones. Puede ser un instrumento para el pensamiento pero no podrá suplantarlo", agregó.