COMBUSTIBLE**Tal como se sospechaba, ninguna de las tantas autoridades, todas bien pagadas y dotadas de densa burocracia, está verificando la calidad del combustible que se sirve en las distintas estaciones de expendio. De ello resulta una infinidad de daños a los motores de los vehículos y mal funcionamiento. Uno se pregunta ¿Para qué tanto empeño con el precio y la cantidad de gasolina o diesel, si lo sirven con agua?
ADULTERACION**El problema no es sólo en las estaciones. También se dan irregularidades a nivel de malos distribuidores. En algún momento, mayoristas o intermediarios, entremezclan combustible y lo adulteran. ¿Se imaginan una combinación de súper con regular? Pues eso es parte de lo que hacen algunos inescrupulosos, sin que el consumidor pueda percatarse. Pero hay cosas peores. Están contrabandeando combustible.
VIGILANCIA**En efecto, por el Terraplén y otros lugares, reciben combustible de madrugada, cuando nadie vigila. Proviene de cisternas estacionados en la bahía o que aguardan turno para pasar por el Canal. Lo venden más barato y sin impuesto. En otras ocasiones, viene de empresas que despachan a los barcos desde una de las zonas libres de petróleo. Parte de él es desviado hacia territorio fiscal del país. En fin, debe adoptarse un sistema de vigilancia.