Los presidentes de Uruguay, José Mujica, y de Argentina, Cristina Fernández, comenzaron hoy en el departamento de Colonia, en el oeste uruguayo, una reunión de un día en compañía de buena parte de sus ministros con la que pretenden dar un nuevo impulso a la agenda bilateral.
Según fuentes de la Presidencia de Uruguay, el primero en arribar a la estancia presidencial de Anchorena, ubicada a 177 kilómetros al oeste de Montevideo, fue Mujica, a las 10.30 hora local (13.30 GMT), cerca de una hora y cuarto antes del inicio formal del encuentro.
Posteriormente llegó Fernández, que para desplazarse al lugar utilizó un helicóptero igual que Mujica.
Junto al gobernante uruguayo se encuentran sus ministros de Relaciones Exteriores, Luis Almagro; Economía y Finanzas, Fernando Lorenzo; Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre; Defensa Nacional, Luis Rosadilla, y Salud Pública, Daniel Olesker.
También están los de Industria, Energía y Minería, Roberto Kreimerman; Trabajo y Seguridad Social, Eduardo Brenta; Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich; Turismo y Deporte, Héctor Lescano; Transporte y Obras Públicas, Enrique Pintado, y Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Graciela Muslera.
Para completar el gabinete uruguayo, solamente faltan los titulares de Desarrollo Social, Ana Vignoli, e Interior, Eduardo Bonomi.
Por el lado argentino intervienen el canciller, Jorge Taiana; la ministra de Producción, Débora Giorgi; la de Defensa, Nilda Garré; el de Planificación, Julio De Vido; el de Agricultura, Julián Domínguez, y el de Salud, Juan Manzur.
Está previsto que a las 15.30 hora local (18.30 GMT) los dos mandatarios ofrezcan una rueda de prensa conjunta como colofón del encuentro.
Sobre la mesa, los presidentes y sus ministros colocarán 27 temas, entre los que sobresalen, según fuentes oficiales uruguayas, la navegación y la energía.
Se trata de la primera vez en los últimos años en que un gobernante uruguayo y uno argentino sostiene una reunión de este nivel, con tantos ministros y con la abierta intención de impulsar "una agenda de Estado", como afirmó recientemente Mujica.
Las relaciones entre ambas naciones sufrieron recientemente la mayor crisis en décadas a raíz de la instalación de una planta de celulosa de la empresa finlandesa Botnia (actualmente UPM) en la localidad uruguaya de Fray Bentos, sobre el Río Uruguay, frontera natural entre los dos países.
Grupos ambientalistas de la población argentina de Gualeguaychú, al otro lado del río, cortaron en 2006 de forma indefinida el puente que les une a Fray Bentos en señal de protesta contra la fábrica, que consideran contaminante.
El pasado 20 de abril, la Corte Internacional de Justicia de La Haya reconoció que Uruguay violó el estatuto para la administración compartida del Río Uruguay, firmado por ambos países en 1975, al decidir unilateralmente la instalación de la planta, pero descartó que la fábrica haya provocado daños medioambientales.
Sin embargo, los manifestantes argentinos mantienen cortado el paso y el martes amenazaron con ampliar hoy sus protestas a otros pasos fronterizos.