La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navy Pillay, denunció hoy en Brasilia la situación de "marginación" y "estancamiento" de los pueblos indígenas y la comunidad afrobrasileña en el país.
Como ejemplo, Pillay destacó que en sus cinco días de visita a Brasil que concluyen hoy "ninguno de los funcionarios que he conocido era indígena", mientras que "pocos altos cargos" eran ocupados por afrobrasileños.
Antes de la rueda de prensa, Pillay conversó con el cacique José Ciriaco, de la etnia Potiguar.
"Parece que la implementación de sus derechos se está retrasando demasiado", explicó la funcionaria, para quien la mayor parte de los pueblos indígenas "no se está beneficiando del impresionante progreso económico del país y continua retenida en la pobreza por la discriminación y la indiferencia".
Pillay apuntó a una situación similar en el caso de la comunidad negra, que está "estancada en la pobreza y no tiene acceso a servicios básicos ni a oportunidades de trabajo".
"Hasta que esto cambie, la situación va a perjudicar el progreso de Brasil en otros frentes", sentenció.
En estos cinco días de visita oficial, la funcionaria viajó a las ciudades de Salvador, Río de Janeiro y Brasilia para reunirse además con diversos ministros y miembros de la sociedad civil, así como con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Sobre estos encuentros, destacó que "al contrario que los funcionarios en muchos otros países, los brasileños no ocultaron ni minimizaron los problemas de la nación".
En este sentido, Pillay quiso destacar las conquistas del Gobierno en materia de Derechos Humanos a través de una democracia "fuerte y profundamente arraigada", así como el liderazgo de Brasil en muchas áreas relacionadas con esta cuestión.
El jueves, Pillay y el canciller brasileño, Celso Amorim, firmaron precisamente un memorando de intenciones para compartir la experiencia de Brasil en materia de derechos humanos con otros países interesados.
La representante de la ONU se refirió también durante su intervención a la situación de violencia que se vive en las favelas de Río de Janeiro, problema que achacó en cierta medida al uso excesivo de la fuerza por parte de los agentes policiales y milicias así como también por parte de bandidos y traficantes.
"Son urgentemente necesarias medidas eficaces para combatir las ejecuciones extrajudiciales, la tortura, y el trato cruel, inhumano o degradante", apeló la funcionaria.
Para Pillay, "la manera de parar con la violencia no es recurriendo a la violencia sino ganando la confianza de las comunidades y aplicar la Justicia de forma justa".
Por último, la alta comisionada instó al Gobierno a que las inversiones para la próxima Copa del Mundo de 2014 y los Juegos Olimpicos de 2016 "traigan beneficios duraderos para los habitantes urbanos más pobres y marginados".
Entre esos beneficios mencionó una mejora en el sistema público de transporte y la construcción de centros deportivos y culturales.