El escritor español Luis García Montero cree que la investigación de los crímenes del franquismo no alienta el "guerracivilismo" ni busca venganza sino reparar "una infamia" y sólo con esa reparación se logrará cerrar la transición española, según dijo en una entrevista con Efe en Buenos Aires.
García Montero abrirá hoy el Día de España en la Feria Internacional del Libro de la capital argentina, donde presentará sus dos últimos trabajos, "Cincuentena", una recopilación de poemas por sus 50 años, y "Mañana no será lo que Dios quiera", su primera novela, sobre la vida del poeta Ángel González, que sufrió en carne propia el horror de la Guerra Civil y la represión franquista.
El tema de la novela, resultado de una amplia investigación y de largas entrevistas con González, ha cobrado actualidad por la reacción ante el proceso abierto contra el juez Baltasar Garzón por su intento de investigar los crímenes del franquismo.
Para García Montero, que se ha movilizado en favor de Garzón y de la investigación de los delitos de la dictadura de Francisco Franco, quien gobernó desde 1939 hasta su muerte en 1975, la transición española dejó una herida abierta en las víctimas y "para curar las heridas no es bueno cerrar los ojos".
El escritor insiste en que el movimiento que reclama la investigación de los delitos de lesa humanidad cometidos durante el franquismo no tiene afán revanchista sino que pretende mostrar la solidaridad con las víctimas y darles el reconocimiento histórico que se les ha negado.
"Estamos en 2010, este movimiento no pretende venganza porque todos los responsables están muertos, sino solidarizarse con las víctimas. Muchas familias quieren recuperar los restos de sus antepasados y es necesario un homenaje público a quienes dieron su vida por la libertad, la dignidad y la justicia", sostiene.
"Más que de vengar, se trata de reparar una infamia. Sólo cuando se repare podremos dar por terminada la transición española", afirma el escritor.
Por eso no entiende que desde los sectores más conservadores se acuse a quienes defienden la investigación de alentar el "guerracivilismo".
La polémica "tiene más ver con el final de la transición y el futuro de España que con lo que ocurrió en 1936 (el inicio de la guerra civil)", afirma García Montero, para quien "ahora es el momento de pagar la deuda que quedó pendiente" con las víctimas y de "profundizar en la democracia española".
Si no se logra este objetivo, apunta, "será un desprecio y una segunda derrota histórica para las víctimas del franquismo".
A su juicio, la Ley de Memoria Histórica que aprobó el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es un logro "limitado", pero lo más "preocupante" es la actitud de una parte de la judicatura española de negarse a reconocer el principio de Justicia Universal y el Derecho Internacional para juzgar delitos de lesa humanidad cometidos en España.
La izquierda española debe defender estos principios para avanzar en el proceso que trató de abrir Garzón, quien, según García Montero, es blanco de una "conspiración para tapar la trama de corrupción más importante que se ha descubierto en España, el caso Gürtel", que afecta al Partido Popular.
Pero, advierte, aunque el proceso contra Garzón termine con su inhabilitación, el movimiento de reclamo de la memoria histórica seguirá adelante, bien a través de la Justicia española o bien mediante causas como la que se acaba de abrir en Argentina, donde familiares de víctimas han presentado una querella para investigar los crímenes franquistas.