Un juez chileno condenó hoy a siete años de prisión a Paul Schaefer, ex líder de la misteriosa Colonia Dignidad, por el homicidio calificado en 1974 de Miguel Ángel Becerra Hidalgo, agente de la DINA, la policía secreta de la dictadura de Augusto Pinochet, informaron fuentes judiciales.
En un fallo de primera instancia, el juez Jorge Zepeda sentenció además a dos colaboradores de Schaefer, Kurt Schnellenkamp Nelaimischkies y Rudolf Cöllen Frankowsky, a 541 días de prisión como encubridores del delito, aunque a ambos les concedió el beneficio de la libertad vigilada.
Schaefer, de 87 años, cumple actualmente una pena de tres años y 300 días de prisión por el almacenamiento de armas de guerra, otra de tres años y un día por torturar a miembros alemanes de la Colonia Diginidad y una tercera de 20 años como autor de cinco violaciones y 21 abusos sexuales contra niños residentes en el enclave.
Ex suboficial del Ejército nazi, Schaefer fundó en 1961 la Colonia Dignidad en las cercanías de la localidad de Parral, unos 3600 kilómetros al sur de Santiago, que con el tiempo se convirtió "en un Estado dentro de otro Estado", según lo definió el ex presidente de Chile Patricio Aylwin.
El fortificado predio, de unas 15.000 hectáreas, fue utilizado como campo de concentración y de torturas por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), según testimonios de supervivientes.
Miguel Ángel Becerra Hidalgo fue un ex miembro del grupo ultraderechista "Patria y Libertad", que empleó el terrorismo contra el Gobierno de Salvador Allende, que se convirtió en agente de la DINA tras el golpe militar de 1973.
Según consta en el proceso, tenía 33 años cuando fue envenenado entre el 26 y 29 de julio de 1974 en el interior de la Colonia Dignidad, en la que vivía, y su cadáver apareció días después en un paraje cercano, al que fue llevado por Schnellenkamp y Cöllen, que trataron de simular que el hombre había sido arrollado por un vehículo.
El motivo del crimen fue que Becerra se manifestaba disconforme con las torturas y malos tratos que se aplicaban a los presos políticos.
Además, el juez determinó que los tres condenados deben pagar solidariamente una indemnización total de 170 millones de pesos (unos 257 mil dólares) a nueve querellantes del caso, todos parientes de la víctima.
En 2005, después de casi ocho años prófugo de la Justicia, Schaefer fue capturado en Argentina y expulsado a Chile.