El Consejo de Seguridad de la ONU analizó hoy el grado de cumplimiento de las sanciones que el organismo multilateral impuso a Sudán en 2005 a raíz del conflicto de Darfur.
El presidente del comité de sanciones, el embajador austríaco Thomas Mayr-Harting, informó al resto de los 15 miembros del máximo órgano de la ONU en una reunión a puerta cerrada de los intentos y las violaciones de las medidas impuestas al país que se han detectado en los últimos meses.
El régimen de sanciones en vigor desde hace cinco años establece un embargo de armas a todos los grupos armados que operan en Darfur, así como la congelación de bienes y prohibición de viajar a ciertos individuos acusados de estar vinculados con la violencia en esa región noroccidental sudanesa.
"Sudán va acaparar la atención del Consejo a lo largo de los próximos días", resaltó a la salida del encuentro el presidente de turno del órgano de paz y seguridad, el embajador mexicano Claude Heller, en referencia a la comparecencia el viernes del fiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI), Luis Moreno Ocampo.
El jurista argentino informará de la evolución del caso abierto contra el presidente de Sudán, Omar Al Bachir, y otros dirigentes del país por la supuesta comisión de crímenes de guerra en la represión de los movimientos rebeldes de Darfur.
Bachir, que fue reelegido presidente el pasado abril, se niega a cooperar con el tribunal internacional pese a la orden de detención que hay en su contra, y cuenta con el respaldo de numerosos países africanos que se oponen a su procesamiento.
El Consejo de Seguridad volverá a tratar el lunes el conflicto en Sudán en una reunión a la que asistirá el ex presidente sudafricano Thabo Mbeki, que encabeza el grupo de trabajo de la Unión Africana en Darfur (AUPD).
El pasado viernes, el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes, lamentó que la situación humanitaria no haya mejorado mucho en esa región, pese al proceso de paz en Qatar entre el Gobierno y la mayor parte de los grupos rebeldes.
Todavía hay más de 2 millones de desplazados internos alojados en campamentos, siguen dándose combates en ciertas áreas y se han vuelto a producir secuestros de cooperantes, explicó.
La guerra en Darfur, que estalló en 2003, ha causado unos 300.000 muertos y ha obligado a 2,7 millones de personas a abandonar sus comunidades de origen, según datos de la ONU.