CONSTRUCCIÓN**Hasta hoy, la construcción ha venido desarrollándose con base a una vieja y dispersa normativa, hecha para servir exclusivamente al interés de esa industria, a espaldas de los ciudadanos, la comunidad y el medioambiente. Nunca hubo nec


CONSTRUCCION**Hasta hoy, la construcción ha venido desarrollándose con base a una vieja y dispersa normativa, hecha para servir exclusivamente al interés de esa industria, a espaldas de los ciudadanos, la comunidad y el medioambiente. Nunca hubo necesidad de recopilar, ordenar y armonizar aquella madeja, puesto que su contenido podía resumirse en un "hacer cada constructor lo que le da la gana".
SORPRESA**Pero en ese desorden y poco importa se fueron fraguando graves contradicciones. Hasta que un grupo de vecinos de Paitilla, hartos de que los saturaran de rascacielos, tapándose la luz y vista unos a otros, halló una ley de 1941, que no permite que la altura de los edificios exceda al doble del ancho de la calle. Y con base a ella, la Corte paró un monstruo de 40 pisos, pues ninguno debe pasar de 12 pisos.
PÁNICO**Aterrado, el presidente de la SPIA, Abdiel Cano, clama ahora por una legislación que consulte "no sólo los aspectos meramente comerciales, sino lo que los ciudadanos quieren para su ciudad; que busque un balance entre lo que es el lucro y los derechos de los ciudadanos que están siendo conculcados". Urge seguir sus recomendaciones. La construcción está atrapada en su propia telaraña.


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153443
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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