Corea del Sur inició hoy las obras de un nuevo centro para refugiados norcoreanos, el segundo del país, donde aprenderán a adaptarse al estilo de vida del país de acogida y obtendrán formación laboral, informó el Gobierno surcoreano.
Las nuevas instalaciones, que estarán listas a finales de 2012, responden al aumento del número de norcoreanos que consiguen llegar a Corea del Sur y solicitan quedarse para iniciar una nueva vida en el país capitalista.
Se cree que decenas de miles de norcoreanos se esconden en China a la espera de pasar al Sur, al tiempo que las autoridades de Pekín han aumentado la redadas para devolver al régimen comunista norcoreano a aquellos que cruzan ilegalmente a su país.
Hasta la fecha unos 21.800 norcoreanos han conseguido llegar a Corea del Sur desde el fin de la Guerra de Corea (1950-53), la mayoría en los últimos años y durante la gran hambruna norcoreana de los años 90.
Según la agencia surcoreana Yonhap, el Gobierno espera que hasta finales de este año otros 2.000 norcoreanos consigan asilo en un país con una renta per cápita unas 15 veces superior a la de Corea del Norte.
Corea del Sur ya tiene en marcha un centro en Seúl conocido como Hanawon, donde los desertores norcoreano aprenden a utilizar una tarjeta de crédito, son asesorados sobre el mercado laboral o aprenden durante tres meses expresiones del coreano solo presentes en el Sur.
Ante el aumento de la llegada de desertores del país comunista, las autoridades surcoreanas alquilaron dos nuevas instalaciones que ya están al máximo de capacidad, lo que llevó a construir el nuevo centro, que estará ubicado en la localidad de Hwacheon, 118 kilómetros al noreste de Seúl.
Estas instalaciones ofrecerán cursos para norcoreanos con alta cualificación profesional, una vez hayan completado el entrenamiento básico para adaptarse al estilo de vida surcoreano.
Las deserciones de norcoreanos hacia el sur, sobre todo si se producen a través de la frontera marítima entre las dos Coreas, han tensado en los últimos años las relaciones entre ambos países.
A mediados de junio nueve norcoreanos llegaron a aguas del Sur en el Mar Amarillo (Mar Occidental) en un bote sin motor y expresaron su deseo de pedir asilo, lo que fue duramente criticado por el régimen de Kim Jong-il, que avisó que ello deterioraría aún más las relaciones bilaterales.