El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, aseguró hoy que su país se enfrentará a los impactos de la crisis financiera internacional "sin un brazo", por la dolarización y la imposibilidad de aplicar medidas monetarias.
En un programa televisivo de análisis, Correa aseguró que, ante la posibilidad de que el efecto de la crisis afecte el sector externo de la economía, especialmente las exportaciones, los países podrían protegerse con devaluaciones monetarias, que en el caso de Ecuador es imposible, porque adoptó el dólar estadounidense en 2000.
"Ecuador se enfrenta a esta crisis con un solo brazo, porque no tenemos moneda nacional", añadió el jefe del Estado, que ha sido un crítico de la dolarización, aunque ha ratificado que no abandonará ese sistema monetario, porque sería un "suicidio" financiero hacerlo en las actuales circunstancias.
Correa dijo que ante la incapacidad de poder aplicar medidas monetarias, su Gobierno apostará por una política económica reactivadora.
Además, insistió en que para fortalecer el sector externo ha aplicado una serie de medidas, como el impuesto del uno por ciento a la salida de capitales, y un índice similar para los depósitos en el exterior.
Correa indicó que su política para enfrentar la crisis, en el sector externo de la economía, supone también medidas arancelarias para disminuir las importaciones, además de acciones que promuevan las exportaciones.
Comentó que, por ello, su Gobierno ha emprendido la "búsqueda agresiva de mercados" nuevos, para colocar las exportaciones ecuatorianas, y destacó el potencial de mercados como el de Irán, Rusia y China, con los que ha establecido fuertes nexos.
No obstante, insistió en que la crisis va a tener impactos en la economía nacional. "Va a haber costos y estamos tratando de minimizar esos costos", declaró el jefe del Estado, quien insistió en que intentará repartir el peso de la crisis entre todos los sectores de la sociedad.
Correa dijo que no permitirá que el peso de la crisis lo absorban, exclusivamente, los pobres, y señaló que serán los grupos poderosos, de empresarios y banqueros, los que también deberán soportar las medidas para superar los problemas.