El presidente de Ecuador, Rafael Correa, agradeció al secretario general de la Unasur, el argentino Néstor Kirchner, la "solidaridad" y el "apoyo a la democracia" ecuatoriana demostrados por el bloque regional ante el intento de golpe de Estado ocurrido la semana pasada.
Mediante una carta, Correa expresó su agradecimiento "infinito" al ex presidente argentino por su intervención "en favor" de la democracia, dijeron fuentes de la Unasur citadas por la agencia estatal Télam.
"Querido Néstor: en nombre del pueblo del Ecuador, de mi gobierno y en el mío propio, te agradezco infinitamente por tu intervención a favor de la democracia en mi país", indicó al comienzo de la misiva.
"El oscuro plan para terminar con la democracia y el complot para asesinar al presidente de los ecuatorianos ha sido desvelado, y los perversos intereses escondidos tras esta estrategia incriminan a políticos y fuerzas de la reacción y la derecha más recalcitrante", señaló Correa.
El mandatario ecuatoriano dijo que gracias a la intervención del pueblo, de las Fuerzas Armadas "patriotas" y de la solidaridad internacional de organismos como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Organización de Estados Americanos (OEA), "esta intentona fracasó".
"Agradezco a estos organismos, al igual que la solidaridad demostrada por la Unasur, que comprobó fehacientemente su legitimidad tanto por la celeridad de su convocatoria y reunión en Buenos Aires, como por las respuestas categóricas a cualquier intento desestabilizador de la democracia en la región", consideró.
Correa sostuvo que la pérdida de vidas humanas es "irreparable", pero que le queda el consuelo de haber salvaguardado los avances históricos que "la Revolución Ciudadana del Ecuador ha conquistado para beneficio de los más pobres y humildes" de ese país.
La semana pasada, una protesta de policías que reclamaban por cuestiones salariales derivó en desórdenes y hasta el "secuestro" de Correa en un hospital, en unos incidentes que el Gobierno calificó de intento de golpe de Estado.
La Unasur reaccionó de inmediato y para ese mismo día convocó a una reunión extraordinaria de presidentes y ministros en Buenos Aires, en la que se expresó un contundente respaldo al Gobierno de Correa y a la democracia ecuatoriana, así como un claro rechazo a toda forma de golpismo.